El alcalde de Phoenix, Phil Gordon, demandará a título personal a la ley antiinmigrante del estado de Arizona luego que cinco de nueve miembros del cabildo de gobierno se negaron a apoyarlo.

Gordon dijo que buscará donaciones del público para demandar una orden de restricción contra la ley SB 1070, hasta que una corte estatal determine la constitucionalidad de la legislación y si atenta contra los derechos civiles de las personas.

En declaraciones a la cadena ABC de televisión, el alcalde dijo entender la frustración que algunas personas sienten por el tema de la migración, pero la ley antiinmigrante no representa los valores de la ciudad de Phoenix y necesita detenerse.

El presidente municipal dijo que pedirá al público donativos para presentar la demanda sin afectar el presupuesto de la ciudad.

Asimismo otra importante ciudad de Arizona, Flagstaff, informó que también analiza la posibilidad de presentar una demanda contra la ley antiinmigrante de Arizona.

Flagstaff es a grandes rasgos un asentamiento de clase media alta cercano a Phoenix, donde viven muchos inmigrantes de altos recursos.

La alacaldesa de Flagstaff, Sara Peresler, dijo que su ciudad podría presentar una demanda contra la ley estatal más por intereses financieros que por cuestiones de migración.

Señaló que la ciudad tiene un déficit de casi 19 millones de dólares y la ley antiinmigrante perjudicará aun más el clima comercial y turístico.

Además por lo menos dos alguaciles de condados fronterizos con México, Tony Estraba, en Santa Cruz, y Clarence Dupnik, en Pima, se han manifestado abiertamente en contra de poner en práctica la ley estatal antiinmigrante.

Mientras tanto en los dos restantes condados fronterizos de Arizona, Yuma y

Cochise, las oficinas de asuntos comerciales evalúan potenciales impactos de un boicot por parte de consumidores mexicanos.

Las ciudades fronterizas de Arizona viven básicamente del comercio a mexicanos y a visitantes estadunidenses a ambos lados de la frontera. La agricultura de Arizona, uno de los dos pilares junto con el turismo, descansa casi completamente en trabajadores mexicanos, la mayoría de ellos residentes en el vecino país.

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