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Opinión

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Sin subordinación no habrá T-MEC

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Carlos Alberto Martínez Castillo | Auctoritas

Carlos Alberto Martinez Castillo

Como sabemos, este verano se revisará el T-MEC que hace ocho años, por decisión de Estados Unidos, vía el presidente Trump fue producto de la revisión del TLCAN impulsado en 1994 por los jefes de estado, Salinas de Gortari, Bush y Mullroney. Desde el TLCAN hasta nuestros días la política del liberalismo ha sido la guía de nuestro comercio exterior. Entonces las exportaciones mexicanas alcanzaban 60 MMDD que significaban 11.5% del PIB, básicamente de petróleo; en 2025 ascendieron a 664 MMDD que representan el 36.7% del producto de los cuales, 21 MMDD apenas son de hidrocarburos. Con base en estas cifras se aprecia la consolidación del país como una de las principales naciones exportadoras, incluso es, el principal proveedor de bienes y servicios de la economía número 1 del mundo. En aquel 1994 como hoy día el 83% de nuestras ventas van hacia EU. El elemento que a mi juicio es el más importante de este liberalismo comercial es, por un lado, que 91% de las exportaciones son manufacturas lo que representa mucho más valor que el estar enviando productos de bajo valor agregado, por el otro lado, que el T-MEC es el responsable de la creación de 12 millones de puestos de trabajo al 2025.

Fueron los gobiernos mal llamados neoliberales, los que permitieron sentar las bases de esta capacidad de producir a gran escala para exportar y crear millones de empleos. Para que México subsista paradójicamente, es el gobierno actual de izquierda quien tiene que defender a toda costa la permanencia del tratado comercial con Norteamérica (Canadá representa el 3.3% con 20 MMDD) en virtud de que en siete años de gobierno ha sido incapaz de sentar las bases de un modelo económico alternativo más orientado hacia adentro como una fuerte presencia estatal en las áreas de producción. Fue el T-MEC quien evitó una recesión económica mexicana en 2025 y actualmente, es el principal sustento de la economía. En modo no negociable, el tratado entra a revisión formal bajo la imperativa condicionante del principal socio de que, haya tácitamente una fuerte subordinación a sus intereses. Se podrá disfrazar de lo que sea, pero la realidad es que nuestro gobierno tendrá que ceder porque insisto, no existe en este momento, otra vía para que se impulse el desarrollo nacional que no sea el comercio exterior. Nuestro socio principal va por imponer reglas de origen mucho más estrictas lo que cierra el bypass que China usaba con México para entrar a EU con sus productos como los textiles, acero y aluminio. También quiere un compromiso inalienable para compartir los minerales raros fundamentales para el futuro. Igualmente exige una alineación comercial de México con los intereses comerciales de EU. El aceptar estas tres premisas es la base para que el tratado comercial quede lo menos rasurado posible hay que recordar que hace seis años con el T-MEC perdimos mucho de lo logrado con el TLCAN.

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Carlos Alberto Martinez Castillo

Doctor en Desarrollo Económico, Doctor en Derecho y Doctor en Historia del Pensamiento Filosófico Especialidades en desarrollo económico en Oxford University y en Economía Internacional en Georgetown University. Profesor en la Universidad Panamericana y la Ibero. Ha colaborado en la Presidencia de la República, el Banco de México, la Secretaria de Hacienda y Crédito Público, fue Ministro de Asuntos Economicos de la Embajada de Mexico en EEUU (Washington). Autor de libros en Regulación Financiera, Historia Económica, Política Fiscal, Políticas Públicas y Ética.

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