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Abstenciones, reforma y economía guinda

Mariano Espinosa Rafful | Siempre hay otros
"A partir de cierto punto no hay retorno.
Ese es el punto que hay que alcanzar".
—Franz Kafka—
La angustia humana, el estrés, así como la soledad existencialista, son parte de las herencias de un pasado lastimoso, porque no dejaremos de lado que existe un antes y un después de la pandemia, que nos encerró a todos en el miedo, al no saber descifrar lo que estábamos viviendo.
Si bien se aprende en la adversidad, el reparto de culpas es importante, porque cubrió en su momento, con un velo de extrema protección, a los irresponsables que tuvieron a su cargo el manejo del mal del siglo XXI, y lo hicieron pésimo, dejando una estela de más de 700 mil mexicanos muertos.
Hoy el debate es otro, porque se da en un solo escenario y con varias aristas en el horizonte alterno de las necesidades, tiempos de carnaval en algunos estados del país, donde también se ve reflejada la crisis que enfrentamos, con las fortalezas propias de aferrarse a lo sustantivo, no a lo superfluo.
Llama la atención que para ser focalizado se vota en contra en el congreso, o se abstienen, porque además de la negatividad, la inmensa mayoría de los trescientos diputados electos y los doscientos suertudos porque los enlistan en sus partidos, como si fuera un privilegio, no leen las iniciativas ni sus resúmenes siquiera.
Un elefante blanco al servicio del poder ejecutivo en turno, desde siempre, no ahora con Morena, sucedía con el priismo dictatorial y el panismo aprendiz, fueron épocas donde la aplastante mayoría con sus aliados enmendaban la plana y abrían surcos a la constitución.
La iniciativa de reforma electoral de Pablo Gómez no va más, en el exceso de ese protagonismo del viejo revolucionario con el libro de Marx bajo el brazo, que se quedó en el limbo del pragmatismo existencial, con venganzas palaciegas y mandatos del exterior.
Paridad peso-dólar en una situación extraordinaria ahora, pérdida de empleos formales como todo fin e inicio de año, que prende las alarmas, en una economía que se sigue manteniendo con alfileres migrantes, y la informalidad que también aporta y mucho a ese despliegue mediático del consumo en fechas claves.
La política y el discurso con la realidad deben al menos tener algunas coincidencias, en un mundo donde la globalización llegó para quedarse, y los huérfanos aspiran, más los familiares de los grupos de poder miden fuerzas contra Claudia Sheinbaum, que no alcanza a medir los golpes de los Monreal y compañía.
Ha dejado un vacío con la comunicación del pasado reciente la partida de Adán Augusto, pero eso no es daño colateral sino al interior de un movimiento que se desgasta a grandes zancadas.
Por último, los mensajes son obvios, cada cual va a construir candidaturas para el relevo en 2030, desde las perspectivas de las lealtades, más que del conocimiento del entorno, y eso es peligroso ante un morenismo que colapsa por la lucha sorda y ciega de algunos de sus “más destacados miembros”.
Entre líneas
Confirmación de esas lealtades la declaración de ayer con respecto a Jesús Ramírez Cuevas, un incondicional de ambos lados, del pasado reciente y de la actualidad fracturada.


