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Opinión

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Bienal del MAP: ARTE/SANO ÷ Artistas 8.0

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Gabriela Gorab | Entre quimeras y palabras

Gabriela Gorab

La octava edición de ARTE/SANO ÷ Artistas en el Museo de Arte Popular confirma que la artesanía mexicana es un conocimiento vivo en transformación. La muestra revela cómo técnicas ancestrales dialogan con el arte contemporáneo para generar obras que desafían y reinventan la tradición. Un recorrido imprescindible que celebra la creatividad, la memoria y la potencia simbólica del arte popular en México.

La octava edición de ARTE/SANO ÷ Artistas, actualmente en el Museo de Arte Popular, reafirma que la artesanía mexicana no es un patrimonio congelado, sino un conocimiento vivo y en constante evolución.

Hasta el 22 de febrero de 2026, el MAP permite ver cómo estos saberes ancestrales entran en diálogo radical con el arte contemporáneo y producen obras que no se quedan en la cita respetuosa: la desafían, la desbordan y la reinventan.

Vale la pena detenerse frente a cada pieza y reconocer que aquí, entre laca perfumada, barro bruñido, plumas de guajolote teñidas a mano y fibras de maguey trenzadas durante meses, México no solo preserva su pasado: lo sigue escribiendo con la misma potencia simbólica que hace siglos.

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Foto: Cortesía

En esta ocasión, los binomios participantes procedentes de diecisiete estados, de la Republica de Chile y los artesanos y artistas invitados, logran algo que pocas iniciativas han conseguido con tanta consistencia: trabajar sin jerarquías visibles, sin la condescendencia habitual que suele teñir los encuentros entre lo “popular” y lo “culto”. El resultado es una exposición donde la técnica ancestral no se limita a ser citada o embellecida, sino que se transforma en coautora de sentido.

Algunas obras destacan por su capacidad de síntesis y profundidad como por ejemplo:

“Criaturas fantásticas” de Gigi Mizrahi y Daniel Colín convierte semillas reales en delicadas esculturas-joya que recuerdan que la naturaleza siempre ha sido la primera artista. La ligereza formal no resta peso conceptual: cada pieza es un recordatorio de que lo orgánico precede y supera cualquier diseño humano.

“Latir finito I y II”, de Nimbe y el maestro Ricardo Molina, alcanza una rara intensidad poética. Dos grandes troncos tallados acogen corazones de bronce que parecen seguir latiendo. La obra, inspirada en la comunicación subterránea de los árboles, establece un diálogo entre lo vivo y lo aparentemente inerte, entre lo orgánico y lo metálico, y plantea una reflexión urgente sobre la sensibilidad de la naturaleza y nuestra deuda con ella.

David Armando Martínez Aguilar exhibe su maestría en la sección de invitados con tres piezas de papel picado que abarcan desde la escala miniatura hasta la monumental, transformando la fragilidad del material en profundas declaraciones culturales. Su obra premiada por FONART, “Eterna Luna de mi Ciudad”, eleva la técnica tradicional a una escala contemplativa y casi arquitectónica, donde la Coyolxauhqui recortada a mano con cincel y martillo adquiere una presencia solemne que trasciende el contexto festivo para meditar sobre la permanencia y la memoria. Complementando este tríptico, presenta “Imperio Mexica”, una pieza que reinterpreta un escudo nacional códice para simbolizar la raíz y la identidad de nuestra cultura, y “El Mensajero”, una obra con características tradicionales de Día de Muertos que narra la cosmovisión del nacimiento del colibrí y su rol en la conexión entre el Inframundo y la Tierra.

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Foto: Cortesía

“Tlaotani en espera” de María Santamaría y Gisela Castro es una de las piezas más contundentes de la bienal. Una guerrera embarazada, moldeada en vivo y vestida con un lienzo tejido en telar de pedales con fibras duras y tintes naturales, encarna la potencia creadora y protectora de la mujer. El proceso, desarrollado casi exclusivamente a distancia, demuestra que la empatía y la claridad conceptual pueden superar la ausencia física.

Saner e Israel Soteno, con “La marcha de la imaginación”, logran una fusión gozosa y respetuosa: las figuras tradicionales de Metepec se impregnan del universo gráfico del artista urbano sin perder su esencia. El resultado es festivo del reino animal mexicano.

“Viaje al Mictlán” de Pablo Fierro y Patricio Santiago condensa con precisión la intención general de la bienal. La barca de acero inoxidable perforado genera una ilusión de fluidez y tránsito; el xoloitzcuintle tallado en toba por Patricio Santiago aporta peso ancestral. La pieza habla del paso, del guía, del umbral, y lo hace con un minimalismo que la vuelve inolvidable.

“La historia de Chimalhuacán”, un biombo en técnica de popotillo de Víctor Mora y Marta Teniente de Art Popotl, narra seis episodios de la memoria lacustre de Chimalhuacán y el lago de Texcoco. La pajilla de trigo coloreada se convierte en un medio de extraordinaria expresividad histórica y política: el agua que ya no está sigue presente en cada trazo.

La obra "Crisálida Ancestral" es una pieza textil y de técnica mixta concebida por Héctor de Anda en colaboración con la artista Lorena Sambrown, destacada por su uso de materiales orgánicos y tintes. Basada en una idea original de De Anda, la pieza se compone de pencas de palma tratadas con hoja de oro y una base de metal, integrando cordones y tintas que fueron teñidos por Sambrown con acrílicos. Ambos artistas realizaron el ensamblaje final, logrando una fusión de talentos que resultó en una obra satisfactoria y profunda, cuyos hilos teñidos son un elemento visual crucial, visible especialmente desde la parte trasera.

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Foto: Cortesía

“La experiencia es una joya”, realizada por Magali Lara en colaboración con la artesana y joyera Olga Hinojosa, es un delicado lienzo en técnica mixta que integra plata y una perla montada sobre un dibujo en bastidor. La pieza incorpora de manera sutil los elementos más característicos del trabajo de Hinojosa —la plata, las perlas y las piedras—, funcionando casi como una firma silenciosa dentro de la composición.La colaboración nació de una relación de larga data entre ambas creadoras, marcada por el afecto y la admiración mutua. Para Lara, esta obra se convierte en un homenaje a la trayectoria vital de Hinojosa: una vida dedicada al oficio, construida desde la experiencia, la generosidad y una sonrisa permanente que ha acompañado su camino creativo.

También destacaron las esculturas del artista invitado Francisco Huazo, un conjunto de piezas de cerámica -figuras antropomorfas elaboradas con técnica raku— que evocan presencias humanas desde la abstracción.

Finalmente, llamó mi atención la obra de Tirso Cuevas y El Bromax, una composición en herrería con lámina repujada y recortada en relieve que contrapone una figura zapoteca prehispánica que representa a una deidad o sacerdote, posiblemente Cocijo, el dios de la lluvia y el turno con pequeñas gotas en alto relieve que acentúan la carga simbólica de la pieza así como con un motivo serpentario abstracto

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Foto: Cortesía

ARTE/SANO ÷ Artistas 8.0 demuestra que la renovación del arte popular es posible cuando se parte del respeto entre tradición, técnica, innovación y contemporaneidad así como la curiosidad genuina.

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Gabriela Gorab

Licenciada en Artes por la Bond University, de Australia, cuenta con un programa de Emprendimiento por el MIT. Es socia de El Lion que Ruge Films, una compañía independiente de producción cinematográfica. Colabora y es consejera en diversos medios con temas relacionados al arte, la cultura y la innovación. Curadora y Co-Fundadora de Artists’ Container.

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