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Bad Bunny vs bad hombres

Fausto Pretelin Muñoz de Cote | Globali… ¿qué?
La batalla entre el poder suave y el poder duro siempre tendrá al mismo ganador: Bad Bunny.
Bad Bunny vs Bad hombres se traduce en la batalla cultural azuzada por el perfil racista del gabinete de los malosos: Stephen Miller, Steve Bannon, Pam Bondi y Kristi Noem. Su jefe, el presidente Trump, al carecer de atributos presidenciales, se aferra al cuarto de máquinas bélicas de su país para impedir que su imagen destile debilidad.
Miller logró convencerlo de que pequeños simulacros de una guerra civil le ayudarían a ser respetado en el interior del país y en el mundo.
En el primer mandato de Donald Trump, Jeff Sessions le ayudó a romper familias de inmigrantes indocumentados encerrando a niños en jaulas, pero no le cumplió con movilizaciones violentas transmitidas por redes sociales. Miller quería más violencia.
Ahora, Trump tiene a Pam Bondi y a Kristi Noem, quienes sin pudor alguno, describieron como terroristas domésticos a Alex Pettri y a Renee Wood, asesinados por agentes del ICE.
Las redadas de ICE en Minneapolis se convirtieron en el peor preámbulo del Super Bowl.
La población latina en Estados Unidos casi se duplicó entre los años 2000 y 2024, pasando de 35.3 millones a 68 millones (Pew Research, 22 de octubre de 2025). Recientemente, alrededor de un tercio de latinos ha dicho que en los últimos seis meses ha considerado abandonar Estados Unidos (Pew Research, 24 de noviembre de 2025).
Tarde o temprano el poder suave le pasaría factura a Donald Trump. Pese a que en los últimos meses asistió a estadios para ver partidos de la NFL, no pudo asistir el domingo pasado por cuestiones culturales. El mapamundi de Bad Bunny o mejor dicho, de Benito Antonio Martínez Ocasio, es territorio no querido por Trump, pero sí deseado por su impulso de control.
Marco Rubio es la otra cara de la moneda. Él ha diseñado la estrategia de política exterior en América Latina y el Caribe. Lo ocurrido en diciembre, es decir, el lanzamiento de la estrategia de seguridad hemisférica, es un claro mensaje del interés que tiene el Secretario de Estado por desactivar las dictaduras venezolana y cubana.
La mayoría de los presidentes de la región son afines a Trump. El hondureño Asfura, y muy pronto el chileno Kast, se unirán a la diplomacia dogmática de Trump.
Cuba se conjuga en pasado. La guerra fría construyó un escenario que no se parece en nada a 2026. Si Fidel Castro negociaba con el PRI un dique de contención, hoy es ridícula la ausencia de autocrítica del régimen represor cubano. Son Raúl Castro y Díaz-Canel los principales responsables de la situación interna de su país. El apoyo de la presidenta Sheinbaum es marginal y no tiene ni el reconocimiento ni el apoyo de la mayoría de los países de la región.
Guerra entre diplomacias dogmáticas: México vs Estados Unidos.

