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Opinión

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Del desorden al caos y la corrupción en la CDMX: el PGD

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Lucía Melgar | Transmutaciones

Lucía Melgar

Si ya vivimos en una ciudad desordenada, sobreviviremos apenas en el caos: embotellamientos infinitos, ruido, falta de agua, contaminación… Nada mejor augura el Plan General de Desarrollo (PGD) para la Ciudad de México ideado por el nuevo gobierno. Siguiendo los pasos del anterior proyecto de PGD que por fortuna naufragó, las autoridades pretenden que el congreso local apruebe este proyecto de “ordenamiento” que promoverá más especulación inmobiliaria y gentrificación de las que ya padecemos y que tanto han criticado. El PGD, entre otras lindezas, propone “redensificar” zonas de la ciudad que cuentan con “suficientes” servicios públicos e infraestructura, so pretexto de que nuevos “nodos” de desarrollo nos beneficiarán. Como el PGD no menciona siquiera los programas parciales que protegen las zonas patrimoniales y de monumentos de la capital, San Ángel, el centro de Tlalpan, Polanco, Sta. María Nativitas, y todos los barrios incluidos en los 47 programas parciales actuales podrían ser devorados o sitiados por la especulación inmobiliaria y la corrupción.

Los programas parciales existentes, logrados tras años de trabajo de especialistas, vecinos y autoridades, abarcan zonas patrimoniales y de monumentos, que por su valor para la sociedad presente y futura, para la historia y memoria de la ciudad, requieren de una normativa específica que regule el uso de suelo, la altura de las construcciones, el tipo de giros comerciales permitidos… con el fin de proteger y preservar esas zonas. Al pasar por alto los programas parciales en el texto del PGD (que sería una ley, y por tanto obligatoria), las autoridades están abriendo una ancha puerta a los especuladores inmobiliarios y a quienes han pretendido, y pretenden, saltarse las normas y construir donde quieran edificios altos, hoteles, antros, centros comerciales y saturar con ellos barrios que conservan iglesias, casonas, jardines, calles empredradas, y, sobre todo, diversidad de estratos sociales y negocios, pluralidad que favorece la interacción humana.

Un ejemplo, que ya ha sido mencionado en medios, es la zona de San Ángel, incluida en el programa parcial que protege también San Ángel Inn y Tlacopac, todas zonas de valor patrimonial tangible e intangible que han logrado conservar su vieja traza, su empedrado y su diversidad. San Ángel está rodeado o atravesado por grandes avenidas donde circulan miles de autos, camiones y autobuses, y donde los terrenos vacíos de antiguas casonas atraen a codiciosos especuladores que no piensan en contribuir a la sustentabilidad sino en exprimir al máximo el terreno. Hasta ahora la normativa vigente de los programas parciales y la defensa vecinal, han detenido temporalmente construcciones ilegales, como el edificio semiconstruido en Altavista e Insurgentes. Pero, si el PGD se aprueba sin una referencia explícita a los programas parciales, que especifique que NO se pueden modificar, aunque haya “suficientes” servicios e infraestructura, y si esta normativa no se respeta, pronto surgirán edificios con cientos de departamentos, hoteles y centros comerciales, que harán imposible transitar por Altavista, Insurgentes, Revolución, Desierto de los Leones y el Periférico, y ahorcarán San Ángel.

San Ángel es solo un ejemplo. Lo mismo puede pasar en el centro de Tacubaya o Chimalistac. Además de que este “desarrollo” es insostenible, resulta paradójico que el autonombrado “gobierno del Pueblo” fomente así desarrollos “de lujo”, dirigidos a quienes puedan pagar millones de dólares (algunos ya anunciados en internet, como si dieran por aprobada esta Ley). También es llamativo que en la “consulta para incluir la perspectiva de género en el PGD”, las autoridades hayan afirmado que quieren garantizar una ciudad donde las mujeres se sientan “felices” y seguras, como si contribuir a disparar el aumento de rentas y predial, la expulsión de los barrios, el aumento de tráfico y tiempo de traslado, la escasez de agua… favoreciera el bienestar. Ni la burla perdonan.

El PGD institucionaliza la especulación inmobiliaria y acelera la destrucción de la CDMX. Quedan pocas semanas para frenarlo.

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Lucía Melgar

Es profesora de literatura y género y crítica cultural. Doctora en literatura hispanoamericana por la Universidad de Chicago (1996), con maestría en historia por la misma Universidad (1988) y licenciatura en ciencias sociales (ITAM, 1986).

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