El festival no genera los mismos recuerdos para todos. Roger Daltrey lo recuerda como todo “menos amor y paz”, un evento caótico lleno de embotellamientos y retrasos. Carlos Santana asegura no recordar su interpretación de "Soul Sacrifice", puesto que estaba bajo los efectos de sustancias psicotrópicas. Hubo artistas que no llegaron y otros que no quisieron tocar porque no imaginaban que la gente llegaría hasta la granja de Max Yasgur al norte de Nueva York para un festival masivo. El viejo adagio dice que si recuerdas algo de Woodstock es porque nunca estuviste ahí.

Para conmemorar los cincuenta años de aquella fecha especial, el empresario Michael Lang quiso revivir las glorias del Festival de Arte y Música de Woodstock original que del 16 al 18 de agosto de 1969 en Bethel, Nueva York, congregó a unas 500,000 personas en un evento con legendarias interpretaciones cortesía de Santana, The Who, Janis Joplin, Creedence Clearwater Revival, Joni Mitchell, Sly & The Family Stone, Joan Baez, CSNY, Joe Cocker, The Band, Blood, Sweat & Tears, entre otros.

Lang fue uno de los organizadores que en aquel año logró conseguir la granja de Max Yasgur para que el festival pudiera llevarse a cabo. En meses recientes el veterano empresario volvió a los reflectores anunciando una nueva edición de Woodstock con estrellas del momento como Jay-Z, Miley Cyrus, The Killers, Greta Van Fleet, The Lumineers. El cartel inicial también prometía la presencia de un par de veteranos como Robert Plant and the Sensational Space Shifters, Dead & Company (la encarnación actual de The Grateful Dead con John Mayer), John Fogerty (sin Creedence) y David Crosby & Friends (sin Stills, Nash, ni Young).

 

 

El atribulado festival no logró encontrar un espacio que pudiera albergar a los 500,000 espectadores previstos para esta edición y una sobreoferta de festivales probablemente contribuyeron a que se diluyera el interés por esta nueva edición. Los organizadores se toparon con obstáculos para su financiamiento y los permisos necesarios surtieron otro golpe más a un festival que nunca tuvo muchas posibilidades de sobrevivir.

Si este fin de semana quiere celebrar los cincuenta años de Woodstock hay formas de revivir este legendario evento sin el tráfico, los malviajes de ácido, las aglomeraciones o los apestosos baños de festival.

Rhino Records lanzó la colección de 38 discos Woodstock 50th Anniversary - Back to the Garden que recopila las 38 horas del festival con todas sus presentaciones: desde el arranque que duró tres horas de Richie Havens hasta el cierre que ofreció Jimi Hendrix la mañana del lunes 18 de agosto. Además incluye todas las intervenciones de los altavoces que daban anuncios para la comunidad, reportaba gente perdida y también aconsejaba que el ácido café —que estaba circulando— no estaba tan bueno. Las presentaciones completas de Blood, Sweat & Tears, Tim Hardin, Melanie y Creedence Clearwater Revival —que estuvieron archivadas durante años— están finalmente disponibles en plataformas de streaming.

La cinta dirigida por Michael Wadleigh no está disponible en ninguna plataforma de streaming pero se puede adquirir digitalmente para comprar o rentar en la tienda de la manzana. El filme definió para muchos la estética de una película de rock y las presentaciones capturadas por la lente de Wadleigh de Hendrix, Joe Cocker, Jefferson Airplane, John Sebastian, Janis Joplin o The Who ayudaron a reforzar el mito de los sesenta, donde el idealismo de una generación se rebeló ante todo el horror del mundo adulto.

El testimonio que nos dejó el documental de Wadleigh —y que fue editado con la colaboración de Martin Scorsese y Thelma Schoonmaker—, ayudó a construir una parte de la mitología que todos conocemos sobre los sesenta. Medio siglo después tenemos la oportunidad de revivir ese momento donde eramos polvo estelar, eramos seres dorados, y como aquella canción de Joni Mitchell, nos invitaba a hacer la peregrinación a la granja de Yasgur.

antonio.becerril@eleconomista.mx

Antonio Becerril

Coordinador de operaciones de El Economista en línea