La semana pasada tuve el privilegio de participar en una plática con analistas de Argentina, Brasil, Colombia, México y Perú. El intercambio tocó numerosos temas, que van desde el increíble presente político que se vive en casi todos los mercados de las Américas hasta comentarios referentes a lo que se observa en cada uno de estos países en relación con la llegada de 5G.

El consenso de todos, apoyados por la experiencia de Uruguay y las demoras en lanzamiento comercial de 5G en Puerto Rico, es que nunca antes se habían visto tantos operadores dispuestos a lanzar una nueva tecnología móvil a tan poco tiempo de su primer despliegue global. La mala noticia es que la falta de teléfonos y otros dispositivos que funcionen con la nueva tecnología ha forzado a más de un operador a postergar su lanzamiento hasta que una mayor cantidad de teléfonos esté disponible en América Latina.

En este sentido, ver dónde comenzará a crecer la 5G a corto y mediano plazos parece estar en el aire, pues dos de los tres tradicionales líderes en la adopción de nuevas tecnologías, Brasil y Chile, tendrán que esperar un poco para anunciar sus respectivos lanzamientos de esta nueva tecnología. Curiosamente, esto le abre el paso a mercados como Colombia, México y Perú para posicionarse como líderes tecnológicos de América Latina, al poder mostrar que adoptan nuevas tecnologías antes que la gran mayoría de la región.

La gran incógnita sobre la llegada de 5G la presenta Argentina, país que en estos momentos tiene asuntos macroeconómicos más importantes que la llegada de una tecnología móvil. Indudablemente, los primeros meses del 2020 serán determinantes para definir la estrategia de telecomunicaciones de este país sudamericano durante los próximos cuatro años.

El Caribe no se queda atrás, con mercados como Belice y Barbados exhibiendo una capilaridad de fibra óptica envidiable por cualquier país desarrollado, facilitando el despliegue de la nueva tecnología, por lo menos en las de mayor tráfico de Belmopán o Bridgetown. Esto, sin contar las promesas hechas por un operador de Trinidad y Tobago y otro de Guyana sobre el lanzamiento de redes comerciales en ambos mercados antes del 2020.

En otras palabras, admitieron los analistas que se escucha mucho de la 5G. Su alcance masivo lo tendremos en un par de años, si tenemos suerte. Problemas como falta de asignación de espectro radioeléctrico, gran cantidad de fibra óptica en muchos centros urbanos de la región y la exigencia de un modelo de negocios claro que justifique la inversión en la tecnología son frenos importantes que tendrán que ser superados.

Por lo pronto, la realidad apunta a un continuo crecimiento de LTE a nivel regional, con un incremento de cobertura en zonas rurales y el avance del llamado LTE Pro en zonas del Caribe donde esta tecnología no había llegado. Esta expansión tendrá como consecuencia que millones de personas comiencen a conectarse a velocidades superiores a 20 Mbps, alterando el panorama de los prestadores de servicios de banda ancha rurales que aún ofrecen conexiones inferiores a 10 megabits por segundo.

Como se puede observar, los expertos en telecomunicaciones de América Latina lo ven muy claro, la 5G está generando muchísima expectativa, pero a corto plazo el crecimiento de servicios móviles de banda ancha de alta velocidad continuará creciendo a manos de LTE. La 5G sólo despegará cuando los teléfonos y otros dispositivos necesarios para acceder a esta tecnología puedan conseguirse en las tiendas de los operadores de la región.

*José F. Otero tiene más de 25 años de experiencia en el sector de las TIC.

José F. Otero

TIC y Desarrollo

José F. Otero tiene más de 20 años de experiencia en el sector de las TIC. Esta columna es a título personal.