Ahora que el Gobierno anunció su exitosa negociación para la compra de antiretrovirales, el argumento fue que -en tono soberbio adhoc con el discurso oficial- ellos si supieron hacer bien y honestamente las cosas a diferencia de las anteriores administraciones a las que les faltó compromiso.

No se le restan méritos al presente gobierno y su logro de generar un ahorro importante de 1700 millones de pesos en compra de antiretrovirales para pacientes con VIH.

Pero hay aspectos sobre esta exitosa compra de fármacos para VIH que no se han dicho claramente y es importante comunicarlas. No es que los anteriores lo hicieron todo mal, señalando sospecha de corrupción, y los que ahora deciden lo están haciendo todo perfecta e impolutamente.

Uno de los factores que más incidió para que el presente gobierno obtuviera mejores precios en antiretrovirales fue que el medicamento de referencia -Truvada, de la farmacéutica Gilead- dejó de tener protección de patente a nivel internacional, y aunque fue un caso controvertido, en varios países incluido Estados Unidos, se pudo autorizar el genérico o la alternativa terapéutica.

El gobierno anterior inició el proceso con las alternativas terapéuticas usadas en Europa, con una base de succinato diferente al fumarato (del medicamento original). Cofepris otorgó los registros de estas en 2017 desde la administración anterior a la mexicana Landsteiner y a Sandoz, el brazo de genéricos de la suiza Novartis.

Es decir, era una estrategia vislumbrada desde el anterior gobierno, y sí lograron ingresar dichas alternativas al cuadro básico, pero no consiguieron comprar el genérico.

Ahora el equipo en funciones lo pudo concretar y eso es muy plausible. Lo consiguieron a 800 pesos en vez de 2,500 en que se compraba el original. Pero hubo cierta continuidad de lo hecho en la administración anterior. Y es lo que no se dice.

Hubon una segunda variable externa que al Gobierno mexicano le permitió esta vez tener mayor competencia y con ello presionar más a las proveedoras de antiretrovirales. Salió un nuevo medicamento innovador, también de Gilead, y le permitieron rápidamente su ingreso al cuadro básico; con eso pudieron presionar a las otras empresas oferentes para obtener precio. Este factor de competencia no se tenía en años anteriores.

También hay que decir que muchas compañías trasnacionales para no afectar el precio de referencia hacia otros países, terminan dando precio escondido.

Esto es, en vez de dar descuentos, buscan elevar lo más posible el volumen, pero el precio oficial queda referido a una parte de la venta y otro tanto lo entregan como donación. Pero el precio registrado en la compra no se reduce y no afecta la canasta internacional.

Esto habla de que las referencias internacionales de precio ya no están basadas en la realidad; habría que ver qué tan certeros son aquellos estudios donde se habla de que Mexico venía comprando antiretrovirales a precios mucho más caros que en otros países de AL, porque el precio oficial no tiene que ver con el que realmente se paga.

Algo que llama la atención es que le dieron a Gilead la opción de meter al cuadro básico su antiretroviral de última generación -Biktarvy- y el subsecretario Hugo López-Gatell habla de que se negoció un súper precio de 85 dólares cuando otros países lo compran a más de 1000 dólares.

Preocupa a algunas empresas que si Mexico dio entrada al antiretroviral más innovador, sea el que compren mayormente para el próximo año, aun cuando este salga en 1700 pesos frente al genérico de 800 pesos.

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Maribel Ramírez Coronel

Periodista en temas de economía y salud

Salud y Negocios

Comunicadora especializada en salud pública y en industria de la salud. Cursando la maestria en Administración en Sistemas de Salud en FCA de la UNAM.

Fundadora en 2004 de www.Plenilunia.com, concepto sobre salud femenina. Me apasiona investigar y reportar sobre salud, innovación, la industria relacionada a la ciencia, y encontrarle el enfoque de negocios con objetividad a cada tema.