Partamos de una igualdad contable: la oferta agregada [PIB (y) + importaciones de bienes y servicios(M)] es siempre igual a la demanda agregada [consumo privado (C) + inversión privada y gubernamental (I) + consumo de gobierno (G) + exportaciones de bienes y servicios (X)]. Lo que esta igualdad señala es, solamente, cuál es destino por el lado del gasto (interno y externo) de lo que se produce internamente más lo que se importa.

Segunda igualdad: la brecha entre inversión (I) y ahorro (A) más la brecha entre gasto gubernamental (G) y sus ingresos (Tx) son iguales a la brecha entre importaciones (M) y exportaciones de bienes y servicios (X).

Tercera igualdad: la cuenta corriente (CC) de la balanza de pagos (M - X) más la cuenta de capitales (CK) es igual a la variación de las reservas internacionales (VRI).

Y así, tenemos las tres grandes ecuaciones contables:

1. y + M = C + I + G + X

2. (I - A) + (G - Tx) = (M - X)

3. CC + CK = VRI

Las tres igualdades, por definición, tienen que cumplirse en todo momento y simultáneamente. Si un país experimenta un déficit en la cuenta corriente de la balanza de pagos (M > X) esto es reflejo de: a) el PIB es menor al gasto interno, b) el ahorro interno es insuficiente para financiar la inversión y/o el gobierno tiene un déficit y c) hay un superávit en la cuenta de capitales y/o una pérdida de reservas internacionales.

Como puede observarse, ninguna de estas ecuaciones dice algo directamente sobre el crecimiento económico. Es, en consecuencia, un grave error afirmar, como lo hace repetidamente Trump, de que un déficit externo es malo . Peor aún, Trump sólo se refiere al déficit comercial y no, como tiene que ser, a la cuenta corriente que incluye además los servicios (turismo, intereses, regalías, comunicaciones, etcétera).

La explicación del crecimiento económico (que y sea cada vez mayor) no reside en las cuentas externas de una economía, sino directamente en los elementos que lo determinan y esto nos lleva a la función producción agregada:

4. y = A * f(K, L)

Lo que esta ecuación nos dice es que el crecimiento económico se deriva de tres y solo tres factores: un aumento del acervo de capital (K) en la economía que se deriva de la inversión neta (restando la depreciación del capital), un incremento en la cantidad de trabajadores (L, ajustado por calidad, es decir el capital humano que cada trabajador tiene) y, el más importante, un aumento en la productividad factorial total derivada (A), resultado principalmente por el cambio tecnológico y el incremento en la eficiencia en la asignación de recursos. Sobre estos tres factores es que es necesario actuar para que la economía crezca a mayores tasas.

Se requiere una mayor inversión (interna y extranjera, privada y gubernamental) financiada ya sea con ahorro interno (A) o con ahorro externo (M - X), mayor y mejor capital humano a través de una mejora significativa del sistema educativo y capacitación en el trabajo y la introducción de nuevas y mejores tecnologías en los procesos productivos.

¿Cómo lograrlo? He ahí el quid del asunto. Explicar el crecimiento, es sin duda muy complicado, una pregunta que no tiene una respuesta directa, pero un elemento central en la explicación de porqué una economía crece más o menos es la calidad del arreglo institucional: qué tan eficiente es este en la definición de los derechos privados de propiedad y qué tan eficiente es el Poder Judicial para proteger y garantizar estos derechos. En resumen, qué tan vigente es el Estado de derecho. Así de simple, así de complicado.

ikatz@eleconomista.com.mx