Macron, Merkel y Putin, en primer plano. ¿Y el presidente de Estados Unidos? En el cementerio de Suresnes, un suburbio en la periferia oeste de París donde reposan más de 1,500 militares estadounidenses caídos en la Gran Guerra.

Para Trump, el ambiente anti-nacionalista que le preparó Emmanuel Macron en París durante la conmemoración del centenario del armisticio de la Gran Guerra, era suficiente como para quedarse a otro evento cuya metáfora de lo políticamente correcto sería inexistente: la paz multilateral.

En efecto, el sillón del liderazgo estadounidense en el mundo ha quedado vacío.

Era uno de esos días en los que el mundo espera que cualquier presidente de Estados Unidos refrende su liderazgo global.

Xi Jinping, uno de los personajes que desea quedarse con el famoso sillón de liderazgo internacional, no asistió a ninguno de los dos eventos organizados por Macron.

Merkel, en su periodo de despedida recordaba durante el evento de la tarde: “La paz que tenemos está lejos de ser una evidencia”.

Estados Unidos está fuera de los foros internacionales. La frase no es ajena si recorremos la historia de los dos años pasados. Sin embargo, al decir que Estados Unidos está fuera de los foros multilaterales sobre la paz, se detona una profunda preocupación.

Ayer, Emmanuel Macron dedicó su discurso sobre el centenario del armisticio a Donald Trump, presente en la tribuna de mandatarios pero ausente en el evento sobre paz multilateral celebrado por la tarde en París. A nadie más. “Los millones de soldados que murieron en la Gran Guerra, lucharon por defender los valores universales de Francia y para rechazar el egoísmo de las naciones que solo cuidan sus propios intereses, porque el patriotismo es exactamente lo opuesto al nacionalismo, es una traición al patriotismo”, le dijo Macron a Trump.

“Al anteponer nuestros propios intereses, sin tener en cuenta a los demás, eliminamos lo que una nación aprecia más, lo que la mantiene viva: sus valores morales”.

Llegará el momento en que Trump dejará de asistir a un evento multilateral que condene al nacionalismo. Se le ve molesto; su rostro describe su incomodidad en este tipo de eventos. Si antes lanzaba un empujón a algún líder que le impedía estar en primera fila durante un evento internacional, no le interesaron demasiado los dardos que le lanzó Macron. Su rostro era inexpresivo.

Pero Trump le tenía preparado a Macron un pequeño dulce. Por la tarde, al terminar su monólogo en el cementerio, dijo: “Hemos pasado dos días fentásticos en Francia, y este ha sido sin duda el momento cumbre del viaje”. En efecto, en referencia al discurso que él leyó a los soldados estadounidenses en la Gran Guerra.

Sus desplantes fueron evidentes: Trump y su esposa no subieron a los camiones del Elíseo para trasladarse al Arco del Triunfo ni tampoco realizaron el breve trayecto a pie junto a los otros presidentes.

Y así llegamos a nueva confirmación que Trump le hace al mundo. La presidencia de Estados Unidos ha dejado a un lado el liderazgo del mundo.

En el centenario del armisticio de la Gran Guerra, a Trump no le interesa hablar de paz global.

Miedo.

@faustopretelin

FaustoPretelin

Consultor, académico, editor

Globali... ¿qué?

Fue profesor investigador en el departamento de Estudios Internacionales del ITAM, publicó el libro Referéndum Twitter y fue editor y colaborador en diversos periódicos como 24 Horas, El Universal, Milenio. Ha publicado en revistas como Foreign Affairs, Le Monde Diplomatique, Life&Style, Chilango y Revuelta. Actualmente es editor y columnista en El Economista.