Al gobernador de Banxico, Agustín Carstens, le preocupan las implicaciones para la estabilidad financiera de las agresivas políticas de estímulo de los principales bancos centrales de mundo. Teme se provoque la tormenta perfecta al desatar flujos masivos de capital a algunas economías emergentes y desarrolladas, distorsionando los precios de activos, generando burbujas y exceso de optimismo, lo que puede cambiar abruptamente cuando en los países desarrollados se normalicen las políticas monetarias. Según Carstens, éste es el principal factor de riesgo a la estabilidad financiera de países que, como México, hoy reciben altos niveles de inversión extranjera de portafolios.

Este tipo de inversión no es financiamiento del desarrollo que se destina a cubrir déficit de cuenta corriente de mediano y largo plazo, se parece más a un swap de activos de economías desarrolladas, seguros, pero de bajo rendimiento, por activos de mayor rendimiento en las economías emergentes. Cuando prevalece el optimismo o risk on, los inversionistas de países desarrollados liquidan sus activos seguros u obtienen financiamiento para comprar activos de riesgo, incluidos bonos y acciones de economías emergentes. En momentos de mayor aversión al riesgo o risk off, se liquidan los activos de riesgo para limitar pérdidas y/o pagar deudas, todo esto provoca aumentos en la demanda de activos seguros.

Los ciclos financieros se generan por la sucesión de periodos de risk off y risk on. Naturalmente estos movimientos se acompañan de ajuste en los precios de los activos. Veamos un ejemplo. Súbitamente un país está de moda, quizá por sus buenas perspectivas económicas, aunque no necesariamente llega una gran cantidad de dinero extranjero para comprar activos locales. Los residentes venden sus bonos, acciones y otros activos, y a cambio reciben depósitos bancarios. Todo podría concluir ahí, los extranjeros tienen un portafolio más agresivo, los residentes uno menos agresivo. Pero si la entrada de recursos es importante, los bancos tendrán un exceso de captación y al menos que el riesgo cambiario de las inversiones haya sido totalmente cubierto, habrá exceso de liquidez y presión hacia la apreciación de la moneda local. Esto pondrá presión a la baja a las tasas de interés y creará incentivos para que los inversionistas locales utilicen sus reservas de efectivo en la compra de otros activos, como bonos o acciones fuera del radar de los inversionistas extranjeros. Si las inversiones de portafolio continúan acentuándose, provocará inflación en los precios de los activos, quizás burbujas, falta de competitividad del sector manufacturero y finalmente inflación de bienes. Cuando las inversiones de portafolio se revierten, todo va al revés. En una economía sin fricción y precios flexibles, ésta se ajusta sin mayores crisis, pero en el mundo real es frecuente que esto provoque una severa crisis de balanza de pagos.

Seguramente, el banco central de la economía que recibe estas inversionistas se cruzará de brazos. Intentará estabilizar la economía y proteger la estabilidad financiera contrarrestando el exceso de optimismo. En la caja de herramientas están las políticas ortodoxas y heterodoxas. Entre las primeras se halla la expansión cuantitativa de su hoja de balance mediante la compra de moneda extranjera, la venta de bonos locales para controlar la cantidad de dinero y medidas macroprudenciales. Los controles de capitales son las herramientas heterodoxas. Pienso que la actual entrada masiva de inversión e portafolios al país pondrá a prueba a las autoridades. Es buena noticia saber que este asunto les preocupa.

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