Lectura 5:00 min
Televisa y Iusacell, matrimonio por conveniencia
Es prácticamente un hecho: Televisa comprará Iusacell.
A menos de que ocurra algo de última hora, la operación será realidad máximo en unos días.
Parece un matrimonio por conveniencia para ambas partes; Iusacell está saliendo de un proceso de concurso mercantil y Televisa tiene liquidez extraordinaria para fortalecer su oferta en el mercado de las telecomunicaciones en México.
La negociación entre las partes se realizará a partir de hoy y el precio final quedará entre 1,300 y 1,600 millones de dólares.
Televisa entrará con uno de los operadores móviles más pequeños al mercado de la telefonía móvil.
Realizaría la compra de la deuda de Iusacell en uno de los momentos más agobiantes de la empresa.
Pero al mismo tiempo, frente a la creciente intensidad de la guerra de las telecomunicaciones, para la televisora es la única alternativa inmediata que le queda para posicionarse en el mercado de la telefonía móvil.
Es un escenario en el que ambos magnates de las televisoras se necesitan mutuamente.
Televisa ya había intentado aliarse con Telefónica primero y, con Nextel después.
Con la española no se logró el acuerdo y con Nextel -por el pleito legal en el que interpuso alrededor de 90 amparos en contra de la licitación 21-, el Grupo Salinas, de Ricardo Salinas Pliego, terminó por derrumbar la alianza pactada y condicionada.
Ahora, en el contexto de la reunión de intereses entre Televisa y TV Azteca en contra del operador más importante del país en materia de telefonía fija y móvil, Emilio Azcárraga Jean y Ricardo Salinas Pliego están en el punto final para cerrar una operación de compra-venta.
Para Televisa es un momento definitorio de una potencial expansión de sus negocios en telecomunicaciones en México.
Y lo haría en una circunstancia en la que tiene la liquidez suficiente.
Recientemente, Televisa pactó la profundización de su alianza con la cadena de televisión de habla hispana más importante de Estados Unidos: Univisión, la cual la fortalece en el mercado de ese país.
Con todo y el desembolso que ello implica, Televisa cuenta con una fuerte liquidez que, previo a la anunciada operación con Univisión, llegó a sumar alrededor de 3,000 millones de dólares.
Hasta hace no mucho tiempo, Televisa y TV Azteca venían registrando una confrontación, una rivalidad acérrima.
Pero en el mundo de los negocios todo cambia en función de los intereses y de las potencialidades de los mercados.
La guerra de gigantes cambió las piezas en el ajedrez del negocio de las Telecomunicaciones.
Y la aparente amistad que unía a Ricardo Salinas Pliego con Carlos Slim de pronto se convirtió en una confrontación de negocios y, al mismo tiempo, convirtió la rivalidad entre Salinas y Azcárraga Jean en una relación de negocios.
La operación de compra-venta está sujeta a la aprobación de la comisión antimonopolios y de las autoridades de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes.
Como en la política, en los negocios, tampoco existen las coincidencias y es muy posible que la denuncia que hizo apenas antier la operadora de telefonía móvil Telcel en contra de Iusacell -por el impago por 1,460 millones de pesos por concepto de derechos al gobierno federal por parte de ésta última-, tiene relación con esta operación entre Televisa y Iusacell.
De cualquier forma, en Hacienda fuentes de alto nivel aseguraron desconocer si es o no fundada la acusación de impago en contra de Iusacell, aunque reconocieron que es un tema que tendrá que ser analizado.
CUENTOS VERAS
Luego de la conferencia de prensa en la que el grupo MVS de Joaquín Vargas diera a conocer su proyecto de consorcio de concesionarios para mantener la concesión de los 190 Megahertz en la banda 2.5 GHz, la respuesta en el gobierno ha sido cautelosa.
MVS levantó el dedo flamígero directamente en contra de la Secretaría de Hacienda.
Afirmó que es en esta dependencia en donde está el atorón sobre el destino de la banda 2.5 GHz, en la medida en que se han aferrado a fijar una contraprestación económica y dividir los 190 Megahertz para licitarlos.
En el gobierno aseguran que sí han tenido total disposición al diálogo con la empresa, pero que es aquella la que no quiere escuchar más razonamientos que los propios.
Los representantes de la autoridad han mantenido la prudencia, pero sostienen una posición firme al advertir que el espectro radioeléctrico no es de los concesionarios sino propiedad de la nación.
La intención en el gobierno es que el espectro radioeléctrico se sujete a un proceso de competencia y aseguran que en ninguna parte del mundo ningún concesionario tiene una cantidad de espectro tan amplia como la tiene hoy MVS.
Su posición dicen- no es recaudatoria sino de ampliar la competencia y abrir el proceso para que el Estado obtenga recursos por el espectro que hoy tiene un mayor valor de mercado. Así de sencillo.
marcomares@eleconomista.com.mx