Podríamos tener tarifas aún más bajas, un sector de telecomunicaciones más competitivo y un ecosistema digital más dinámico e innovador.

La tasa de inflación anual se colocó en noviembre en 7.37%, la más elevada en 20 años (Inegi). Casi todo está más caro, excepto los servicios de telecomunicaciones. Según el Índice Nacional de Precios al Consumidor, varios productos del campo y la electricidad fueron los que más incidieron en la inflación durante el penúltimo mes de 2021, en tanto que disminuyeron -entre otros- los equipos terminales de comunicación.

En noviembre las mercancías tuvieron un alza de 7.24%, en tanto que los servicios se incrementaron 3.92%. Esto se explica porque buena parte de los servicios se prestan a través de Internet, cuya principal cualidad es reducir los costos de transacción.

El sector de telecomunicaciones ha sido anti inflacionario. Desde que se aprobó la reforma constitucional en materia de telecomunicaciones en 2013, el Índice de Precios de Comunicaciones ha descendido 26.7%. Desde entonces, la telefonía móvil es 43.9% más barata en términos reales.

Algunos analistas insisten en que no existe competencia efectiva en el sector de telecomunicaciones. Si no fuera competitivo, no tendríamos esas tarifas móviles ni el Índice de Precios de Comunicaciones mantendría la inflación en niveles más bajos de los que podría estar. Según el Affordability Report 2020 de la Alliance for Affordable Internet (A4AI), México es el séptimo país con la banda ancha móvil más asequible del mundo.

La velocidad de Internet también es más rápida. Detrás de ella están las inversiones de los operadores de telecomunicaciones. En septiembre de 2014 la velocidad promedio de Internet en México era de 4.1 Mbps (Akamai). En octubre de 2021 la velocidad de la banda ancha móvil fue de 22.87 Mbps y la de Internet fijo de 35.91% (Speedtest). Pero los proveedores de Internet no han incrementado sus tarifas. Ofrecen más capacidad y más velocidad por el mismo precio.

No sólo recibimos un servicio más asequible, también de mejor calidad. Es innegable que, por el mismo precio o quizá menos, realizamos más llamadas, enviamos más mensajes de texto y recibimos más megas. Algunas redes sociales están incluidas en los planes y eso beneficia al usuario. Los proveedores ofrecen por la misma tarifa servicios digitales como antivirus, almacenamiento en la nube o plataformas de video en streaming sin costo adicional.

Pero podríamos estar mejor.

La televisión de paga se ha incrementado 24.6% de junio de 2013 a diciembre de 2020. Es evidente que si se detonara la competencia convergente y todos los proveedores pudieran ofrecer TV de paga en sus paquetes, los hogares y los consumidores se beneficiarían con mejores tarifas y/o con paquetes múltiple play más atractivos, como ocurre en España.

En ese país la mayoría de los hogares opta por contratar servicios en paquete. El quíntuple play (telefonía fija y móvil, banda ancha fija y móvil más TV de paga) está en 48.8% de los hogares españoles y es el que más reducciones presenta en las facturas. En 2020 los paquetes cuádruple y quíntuple play fueron 8% y 3% más baratos, respectivamente, que en 2019 (CNMC, 2020).

México es famoso por los altos costos del espectro radioeléctrico. La Secretaría de Hacienda propone, y el Congreso de la Unión aprueba, elevados derechos anuales por el uso del espectro. La asociación GSMA ha documentado que altos costos del espectro repercute en precios más altos para el usuario de banda ancha móvil.

Si México tuviera una política de espectro con precios eficientes tendríamos despliegues de redes 4G más acelerados, mayor cobertura, mejor velocidad de Internet móvil, tarifas más asequibles y un ecosistema digital más vibrante, más usuarios conectados a la red inalámbrica, demandando servicios digitales más eficientes. Todo ello presionaría a la baja el Índice de Precios de Comunicaciones, derramando bienestar y prosperidad digital para la población y los negocios.

La existencia de agendas digitales nacionales, estatales y sectoriales que promuevan la economía y el ecosistema digitales en México, contribuiría a generar mayor demanda y oferta de servicios sobre Internet, lo cual ampliaría aún más la base de usuarios y consumidores con beneficios en precios.

Por ello ha causado rechazo la propuesta de la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, de cobrar a partir de 2022 un impuesto adicional de 2% a las plataformas de entrega de mercancías, víveres y alimentos como DiDi Food, Rappi, Uber Eats, Amazon, Mercado Libre y muchas más, por utilizar la infraestructura urbana. Las tecnologías digitales, la conectividad y el comercio electrónico permiten reducir los costos de transacción, es decir, todo es más barato en la red.

De forma artificial, a través de una política fiscal y recaudatoria que castiga los beneficios de la economía colaborativa y el comercio digital en la CDMX, Sheinbaum navega a contracorriente y quiere que entregar bienes y alimentos en los domicilios sea 2% más caro.

Su gobierno “inflacionaría” -por decreto, no por mercado- un servicio digital eficiente, innovador, que contribuye a generar ingresos para repartidores y ganancias para empresas, permite sostener la operación de pymes y negocios familiares, previene contagios por Covid-19 e incluso es amigable con el medio ambiente al reducir la huella de carbono, pues las entregas se realizan mediante motos, bicis o incluso a pie.

No sorprende que colectivos de repartidores, nueve asociaciones de la industria (incluidas la Coparmex, Canacintra y las asociaciones de Internet y Mexicana de Ventas Online) y cuatro academias y colegios de abogados y fiscalistas rechazaran la propuesta de modificación al Código Fiscal de la CDMX y el impuesto Sheinbaum de 2% a las plataformas de entrega por considerarlo “inconstitucional, ilegal, discriminatorio y discrecional”. También porque se propone en el peor momento inflacionario y para los bolsillos de los chilangos.

Los legisladores del Congreso de la Ciudad de México no deben aprobar ese gravamen contra la evidencia empírica de un sector de telecomunicaciones y una economía digital que de forma natural combaten con más, mejores e innovadores servicios la inflación.

Twitter: @beltmondi

Jorge Bravo

Presidente de la Asociación Mexicana de Derecho a la Información (Amedi)

En comunicación

Analista de medios y telecomunicaciones y académico de la UNAM. Estudia los medios de comunicación, las nuevas tecnologías, las telecomunicaciones, la comunicación política y el periodismo. Es autor del libro El presidencialismo mediático. Medios y poder durante el gobierno de Vicente Fox.

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