Actualmente, el principal productor de carne de cerdo es China, pues genera 46.6% de la producción mundial; México,por su parte, contribuye con 1.1%, ocupando el decimoquinto lugar de la producción mundial.

Durante el periodo del 2005 al 2014, la producción mundial de carne de porcino presentó un crecimiento sostenido de 93.8 a 110.5 millones de toneladas.

México exportó en el 2014, 90,000 toneladas de carne de cerdo, volumen equivalente a 160,000 toneladas de carne en canal, lo que representó divisas por 430 millones de dólares.

El destino de estas exportaciones fueron: Japón con 81.9%, Corea del Sur con 9.4%, y Estados Unidos 8.5%, volúmenes marginales se destinaron a Canadá, China y Singapur.

Los datos mencionados corroboran que la producción e industrialización de carne de cerdo que se realiza en México tiene la calidad y competitividad para continuar con la exportación de este tipo de carne.

Ahora bien, para atender la demanda de los mercados internacionales y locales deben fortalecerse los sistemas de producción a través de la implementación de proyectos de inversión encaminados a lograr la modernización y especialización productiva que permita, entre otras cosas, la integración de los distintos actores de la red, la atención de los problemas sanitarios y la mejora de la productividad y rentabilidad de los sistemas de producción. En este modelo de modernización y especialización productiva el papel de las empresas tractoras es fundamental.

Dentro de los principales problemas de la red porcícola en México podemos citar los siguientes: presencia de problemas sanitarios, baja calidad de productos, falta de mayor valor agregado, desarticulación de los diversos actores de la red, así como una baja rentabilidad y aumento de costos de producción.

Históricamente, la porcicultura se ha desarrollado en sistemas de ciclo completo en un solo lugar, lo que significa mayor vulnerabilidad a problemas sanitarios y baja eficiencia productiva.

Actualmente, la tendencia del modelo de producción busca la especialización productiva para contrarrestar la presencia de brotes sanitarios y mejorar los parámetros productivos y económicos.

La especialización productiva porcícola puede variar en cuanto a la forma de su ordenamiento y ejecución, pero es común en sus principios porque se basa en procesos sostenibles e innovadores que buscan fortalecer a los actores de la red, estableciendo una relación de negocio de largo plazo.

La implementación de proyectos de inversión para lograr la modernización y eficiencia productiva de la porcicultura requiere de esquemas de financiamiento apropiados en lo que se refiere a montos, plazos y sistema de amortización de los créditos.

Y es aquí donde la participación de FIRA, como parte de la banca de desarrollo de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, así como la de los distintos intermediarios financieros tienen un papel preponderante para apoyar la transición hacia una porcicultura moderna y competitiva en los diferentes mercados del mundo.

En la segunda parte de este artículo comentaremos algunas metodologías exitosas para implementarlas en la producción de carne de cerdo.

*Antonio Godina González y Felipe de Jesús Pacheco Facio son residente estatal y especialista de la Residencia Estatal de FIRA en Sonora, respectivamente.

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