El presidente más votado y, quizá, el más popular de la historia contemporánea de México, en su Segundo Informe de Gobierno no tiene nada que decir, dará cuenta de un país destruido por la pandemia y la inseguridad.

Antes de la pandemia íbamos mal, ahora con el parón económico estamos peor. No hay rubro en el que el gobierno entregue buenas cuentas. Sus megaproyectos avanzan a cuentagotas, van dejando una estela de capricho y corrupción, socios y compadres son los beneficiarios de la obra pública. Entre consultas públicas y otros disparates se consume el gobierno.

La inseguridad y los homicidios se incrementan, la sombra de la captura y liberación de Ovidio Guzmán se cierne sospechosamente. El secretario Durazo con un pie en Sonora no tiene la cabeza en su encargo.

Su percepción de la corrupción en el sector salud, lo llevó a su desmantelamiento, suponiendo que hoy fuera impoluto resulta un sector harto insuficiente, testimonios de muertes por desabasto de medicamento inundan las redes sociales. La pandemia desnudo los huesos putrefactos y corruptos de la estrategia en el sector salud.

Estimado lector, todos en este 2020 perdimos algo, AMLO perdió la oportunidad de ser el mejor Presidente de la historia de México, no fue la pandemia, fue su necedad. Mucha propaganda, y pocos resultados son la tónica de su gobierno, fabricar culpables y no soluciones, al final cansó a los mexicanos.

La ineficiencia de su gobierno no es retórica de la mafia del poder, sólo son los indicadores producidos por el propio gobierno.

Entre subastas para devolver al pueblo lo robado, una estrategia fallida ante la pandemia, los videoescándalos de su hermano Pio López Obrador, una pronunciada crisis económica y el pulmón de la popularidad, AMLO rendirá su Segundo Informe de Gobierno, malditamente México tiene poco que festejar. 

Como diría Fernando Marcos este gobierno lo resumo en cuatro palabras: AMLO quiso y no pudo. AMLO privilegió su popularidad por encima del bienestar de los mexicanos y del desarrollo del país. En su ambición lleva la penitencia. Algún día la historia lo llamará a juicio.

En tanto, querido y sano lector, siga cuidándose ya aguantamos seis meses, en cuatro más estaremos vacunaditos y libres del odiado Covid-19, pasaremos de la indigesta sana distancia al festín de malsana distancia y, todo será como antes fue. Hasta la próxima.

Eliseo Rosales Ávalos

Abogado

Los mismos de siempre

Politólogo y abogado, académico, columnista, presidente de ciudadanos sin partido y orgulloso mexicano.

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