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Salinas Pliego, el nuevo petrolero
Ricardo Salinas Pliego y su hijo, Benjamín Salinas Sada, son las cabezas visibles del nuevo negocio petrolero de la familia, donde, primero, van a entrar a ofrecer sus servicios a Pemex Exploración y Producción como un contratista más y para ello ya tienen su plataforma Jackup de 300 pies se llama Troll Solution lista para entrar en operación, aunque en este momento está guardada en Rotterdam.
La segunda parte que se espera de la aventura de la familia Salinas tiene que ver con la Ronda Uno, a la que va a convocar la Comisión Nacional de Hidrocarburos en el primer trimestre del año próximo y, se dice, lo que va a hacer es intentar competir para quedarse con un campo maduro, una manzana mordida de Pemex, en donde la rentabilidad sea alta y el costo de operación, bajo.
Por lo pronto, la empresa tiene ya como nombre Typhoon un nombre raro si se toma en cuenta que es un desastre natural en más de un sentido pero, bueno, quisieron ser muy agresivos y estará buscando socios en los próximos meses, amigos que tengan la capacidad de entrar al negocio petrolero con ellos. Lo que ha quedado claro en la industria es el carácter del empresario: le gustan las ganancias fuertes y los riesgos que implica estar en ese tipo de ligas.
Hoy por hoy, la empresa se mueve sola y es posible que en las siguientes semanas tenga un socio-asesor técnico que le ayude a mejorar su posición de negocios en el país.
Los campos maduros en México, que podrían ser una de sus opciones más rápidas, tienen un costo de explotación por debajo de los 20 dólares por barril en los casos más extremos, pero con un precio del petróleo más bien cerca de los 100, pues las ganancias que se aprecian, para cualquier nuevo operador petrolero, no son malas.
Probablemente les haga ruido en Typhoon, como a muchas petroleras, la utilidad social que deberán pagar los nuevos operadores a los tenedores de la tierra, un híbrido de impuesto y utilidad que puede ser de hasta 2% de las ganancias obtenidas por la operadora, pero a pesar de ello podrían arriesgarse. Por cierto, el nombre de Typhoon fue una ocurrencia que vino desde el propio negocio de Ricardo Salinas, la compañía nació prácticamente a principios de este año y el estilo de negocios persiste: compran barato y venden caro.
Ése es el tema en este momento en Pemex, que busca contratar mediante un arrendamiento sin opción a compra una plataforma autoelevable y autopropulsable para apoyar sus actividades en las regiones marinas y lo va a hacer por medio de una adjudicación directa.
Éste podría ser el primer negocio de Ricardo Salinas y su novel empresa Typhoon: dar servicio de apoyo para trabajos de mantenimiento a pozos por 670 días con un inicio tentativo de operaciones el 1 de octubre próximo.
A Typhoon y su Troll Solution de casi 100 millones de dólares le compiten equipos de Coral, GAP, Scott & English, Mexdrill, GSP, KCA Deutag Caspian Leviston, Perforadora México, Pico México Servicios Petroleros, Schlumberger y Weatherford.
BUZOS
Uno de los daños colaterales que tuvo Oceanografía fue el cierre de la llave del dinero para la mayoría de las empresas que prestan servicios a Pemex y que requieren recursos para operar. Esa situación, nos cuentan, ha comenzado a cambiar y los recursos, muy despacio, comienzan a fluir de nuevo.
Por cierto, en el tema de la reforma energética hay una duda pendiente: ¿cómo es que el PAN convenció al gobierno de asumir los pasivos laborales de Pemex para poder competir sin lastre alguno? ¿A cambio de qué?