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Saldo rojo en febrero
La crisis financiera estadounidense, que terminó por contagiar a la economía global, también se encargó de minar la confianza de los participantes de los mercados financieros, luego de los colapsos que sufrieron las grandes instituciones financieras de varios países.
Por lo que la aversión al riesgo ha mantenido a los inversionistas alejados del mercado de renta variable, esto a pesar de que la gran mayoría de los títulos se encuentran en precios sumamente castigados y han optado por activos más seguros como el oro.
En este contexto, al cierre de febrero, el principal indicador del mercado bursátil mexicano, el Índice de Precios y Cotizaciones, finalizó con una caída de 9.27%, con lo que hiló su segundo mes consecutivo a la baja y representó el peor febrero desde 1995 cuando se desplomó 25.99 por ciento.
De esta manera acumula en lo que va del 2009 un retroceso de 20.68 por ciento. Y si se compara con febrero del año pasado, el retroceso es mucho peor, ya que registra una pérdida de 38.61 por ciento.
Algunos especialistas han mencionado que, en una agudización de la crisis en México, el IPC podría encontrar un nuevo piso hasta en las 14,500 unidades.
Tan sólo en la última sesión de la Bolsa Mexiana de Valores, el indicador finalizó en niveles mínimos de cuatro meses, al perder 1.63% a 17,752.18, nivel no visto desde el 27 de octubre pasado.
Y es que el gobierno de Estados Unidos informó que participará con casi 36% de las acciones comunes de Citigroup y a pesar de que el gobierno ha dicho que no intentará nacionalizar a las golpeadas instituciones, este hecho generó más dudas sobre el futuro de los bancos de ese país.
Así, en esta semana puede esperarse más volatilidad y nerviosismo en el mercado mexicano, influido por los datos económicos y las noticias de los bancos de EU, por lo menos hasta que presenten algunas señales de que la crisis ya tocó fondo.
mcluna@eleconomista.com.mx