La semana pasada falleció el profesor Robert Mundell a los 88 años. No es posible concebir la teoría monetaria internacional sin sus contribuciones que le valieron el premio Nobel de Economía en 1999. Entre sus aportaciones se cuenta el desarrollo del marco para analizar la efectividad de las políticas fiscal y monetaria bajo esquemas de tipo de cambio fijo y flexible y con diferentes grados de movilidad internacional del capital. Fue un marco desarrollado en la tradición keynesiana del análisis IS-LM ampliado a una economía abierta. Otra contribución del profesor fue la teoría de las áreas monetarias óptimas que años después influyó en la conceptualización del euro y de un banco central regional. Finalmente fue un estudioso del sistema monetario internacional proponiendo varias reformas. En 1974 fue nombrado profesor en la Universidad de Columbia, a la cual permaneció asociado hasta su muerte.

Más que repasar sus contribuciones al avance de las teorías de la economía internacional, quisiera compartir algunas anécdotas de cuando lo conocí como un joven estudiante de posgrado hace ya más de 40 años.

De personalidad excéntrica y afable, las clases de Mundell no estaban estructuradas alrededor de los textos de una lista o de sus libros, ni llenaba el pizarrón con ecuaciones de sus modelos. Eso lo teníamos que estudiar por nuestra cuenta. Sus clases eran conferencias que estimulaban el pensamiento. En una ocasión la clase versó sobre el significado del dinero. Decía Mundell: “el dinero es un convencionalismo social como el lenguaje, pero su valor depende de su estabilidad y predictibilidad”.

Siempre estaba dispuesto a conversar. En una ocasión en 1979 en su oficina, discutimos sobre el boom petrolero de México. Dijo que podría ser una desgracia para el país porque con el colateral petrolero todos los bancos querrían prestarle a México y en esa seducción el gobierno se sobre endeudaría, vendría un gran déficit fiscal y una crisis. También decía que la libre flotación de ese entonces (luego abandonada) era una buena oportunidad que le daría más margen al banco central para una política monetaria autónoma. Conoció a Fernández Hurtado como director general del Banco de México a quien respetaba mucho. El Banco lo contrató por esos años para elaborar un estudio sobre el futuro del sistema monetario internacional.

Era culto, conocedor de vinos y aficionado a la ópera. Nos invitaba como estudiantes a tertulias en su departamento de la calle Claremont 25 (en el campus), donde además de discutir sobre economía, nos convidaba a degustar un vino y a escuchar atentos una ópera. Años más adelante le dio por la pintura, algunas de sus obras se llegaron a cotizar bien. Adquirió un palacio en Santa Colomba, en Siena, que reconstruyó básicamente con el cheque del Premio Nobel. Ahí falleció. En ese palacio organizaba sus famosos seminarios con académicos y banqueros centrales. Mundell deja una huella profunda en el pensamiento de la macroeconomía abierta. Fue, simplemente, una mente brillante. QEPD. 

Twitter: @frubli

Federico Rubli Kaiser

Economista

Revista IMEF

Economista egresado del ITAM. Cuenta con Maestría y estudios de doctorado en teoría y política monetaria, y finanzas y comercio internacionales. Columnista de El Economista. Ha sido asesor de la Junta de Gobierno del Banxico, Director de Vinculación Institucional, Director de Relaciones Externas y Coordinador de la Oficina del Gobernador, Gerente de Relaciones Externas, Gerente de Análisis Macrofinanciero, Subgerente de Análisis Macroeconómico, Subgerente de Economía Internacional y Analista.

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