Es común que los productores piensen que lo que cosechen será vendido y algunas veces no es así.

Sin embargo, hemos observado cómo se han dedicado esfuerzos y recursos a impulsar la reconversión productiva en algunas áreas agrícolas del país, atribuyéndole beneficios que en muchos de los casos no se logran, principalmente por falta de mercado.

Los proyectos de reconversión productiva más comunes son cambiar granos por hortalizas, generando a su alrededor amplias expectativas de creación de fuentes de empleo, dinamización de la economía, desarrollo de mercado de servicios, entre otros. Son proyectos con buenas intenciones, normalmente incubados por personas voluntariosas que soslayan la fuerza del mercado o que creen que éste ordena todo en la economía regional.

Este tipo de proyectos ha funcionado bien en aquellos casos donde la reconversión productiva se orienta a restituir parte de lo que se ha perdido por algunas políticas, como fueron los programas de desmontes y apertura de tierras a la agricultura para producir granos básicos en zonas de pastizales y agostaderos que sustentaban una ganadería extensiva, y donde la siniestralidad para producir granos es mayor a 80%, por ser regiones de baja e irregular precipitación pluvial, menos de 450 milímetros anuales.

En FIRA, a través de los Centros de Desarrollo Tecnológico, se han impulsado programas que persiguen el mismo fin, pero con otro enfoque, donde el mercado está por delante con una industria ancla, impulsando los Programas de Desarrollo de Proveedores (PDP), ya que a su alrededor se generan programas de investigación, desarrollo y transferencia tecnológica.

En el CDT Villadiego, se está promoviendo conjuntamente con la industria un PDP para el cultivo de cebada.

El esquema de PDP puede favorecer un programa de reconversión productiva, pero no todo es así siempre, ya que debe de ir aparejada de proyectos de reconversión tecnológica, cuyos objetivos son cambiar la tecnología por otra que haga más eficiente y productivos los insumos, que contribuya al uso racional del agua y principalmente que reduzca costos de producción para garantizar una mayor rentabilidad al productor.

*Esteban Michel Ramírez, es jefe de Departamento del CDT Villadiego de FIRA. La opinión es responsabilidad del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA. [email protected]