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Precios predatorios
Una conducta anticompetitiva posible para las empresas es la fijación de precios predatorios.
Estos son precios que son ofrecidos por una empresa en el corto plazo para deshacerse de la competencia y para dañar a los consumidores en el corto plazo.
Al respecto, sería perjudicial para los consumidores que la fijación de precios bajos sea el criterio único para decidir si se va a enjuiciar a una empresa por establecer prácticas predatorias, ya que entonces la política de competencia sería un instrumento para mantener niveles de precios elevados. Por lo anterior, se deben introducir elementos adicionales para tipificar esta conducta anticompetitiva.
Al respecto, los tribunales y buena parte de la comunidad antitrust definen la predación de precios como un periodo de reducción y sacrificio de utilidades, seguido por una fase de recuperación a expensas de los consumidores. Por lo anterior, la identificación de conductas predatorias se centra en mostrar que hubo sacrificio de utilidades por parte de la compañía acusada de predar y que existe la posibilidad de recuperar la inversión posteriormente.
Sin embargo, como lo demostró Edlin, un monopolista puede utilizar estratégicamente su ventaja de ser monopolista para eliminar a las empresas entrantes sin ningún, o casi ningún, sacrificio.
Asimismo, una empresa puede tener razones ajenas a la predación para sacrificar utilidades de corto plazo ya que, por ejemplo, sacrificar utilidades en la venta de un producto puede aumentar las utilidades de otro complementario. Por lo tanto, el sacrificio de utilidades de corto plazo no es condición ni necesaria ni suficiente para que una política tarifaria dañe la competencia y el bienestar social, y el buscar la existencia de sacrificio de utilidades obedece a la correlación empírica entre predación y sacrificio, más que a la lógica económica.
Al respecto, el juicio seguido en contra de American Airlines (AA) señala las dificultades de seguir el criterio estándar. AA era el operador dominante en el Aeropuerto Internacional de Dallas-Fort Worth (DFW), mismo que de 1995 a 1997 enfrentó la presencia de aerolíneas de bajo costo (LCC) como Vanguard, Western Pacific y Sun Jet. La fuerte competencia entre AA y las LCC en varias rutas aéreas centradas en DFW produjo, durante periodos de tiempo variables, dependiendo de cada ruta, fuertes reducciones tarifarias y aumentos en el número de pasajeros.
AA reaccionó a esta competencia reduciendo varias de sus tarifas e incrementando el número de sus vuelos en cada ruta. En cada caso, las LCC no lograron establecer una presencia duradera en el mercado, y eventualmente mudaron sus operaciones de ruta o terminaron su existencia como aerolíneas independientes. Asimismo, después de la salida de las LCC, AA generalmente reinició su estrategia de mercado anterior y en varias rutas redujo su número de vuelos, y aumentó sus precios, aproximadamente a los niveles existentes antes del periodo de competencia con las LCC.
Al entablar el juicio contra AA, el Departamento de Justicia (DOJ) dijo que la respuesta inicial de AA a la entrada de LCC era para igualar las tarifas de los entrantes en algunas rutas.
Asimismo, conforme AA se preocupó de que las LCC se expandieran y crearan su propio hub en DFW, la empresa introdujo una respuesta más agresiva incrementando la disponibilidad de tarifas reducidas y aumentando la frecuencia y capacidad de sus vuelos.
El DOJ acusó a AA de intentar monopolizar varias rutas de DFW, catalogando como predatoria no sólo sus reducciones tarifarias, sino la totalidad de su posterior expansión de disponibilidad de tarifas reducidas y de frecuencia y capacidad de sus vuelos, afirmando que dicha expansión no tenía sentido comercial a menos que las LCC se retiraran o disminuyeran la intensidad de su competencia.
¿Cuál fue la decisión del tribunal en este caso?
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