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Para México, desde Rusia, ¿con amor?

- Aliarse con los intereses geopolíticos de Rusia o China no tiene sentido político, ni económico, ni comercial, ni ideológico, o de algún tipo para México. ¿Qué beneficio tendrá ser aliado estratégico de los enemigos de Estados Unidos?
El presidente ruso Vladimir Putin hizo algo sin precedentes recientemente. Se entrevistó con Tucker Carlson, un popular conductor televisivo estadounidense. Y lo hizo por más de dos horas.
Entre las muchas cosas que dijo en ese intento de entrevista -más bien fue un monólogo- afirmó que la economía de China eclipsa a la de Estados Unidos y que su futuro económico es brillante.
Señaló aquello al indicar que está surgiendo un nuevo orden económico y que, para que eso suceda, China debe impulsarlo. No hay duda de que se están formando dos bloques que darán forma a un futuro bipolar este siglo.
Al final de la entrevista, habló sobre los misiles hipersónicos intercontinentales de Rusia -a manera de amenaza velada-. Es sabido que la velocidad y maniobrabilidad de los hipersónicos hacen que la defensa contra un ataque –en Estados Unidos o en otro lugar– sea muy difícil. Putín no está jugando.
Mientras tanto, la economía de México fue noticia mundial también recientemente. Datos del Departamento de Comercio de Estados Unidos mostraron que, por primera vez en más de 20 años, las exportaciones mexicanas a Estados Unidos superaron las exportaciones de China a ese país. El desacoplamiento de las dos economías más grandes del mundo es una realidad, y México está resultando beneficiado por este fenómeno.
Adicionalmente, el Tratado de Libre Comercio que tenemos celebrado con los estadounidenses, hace prácticamente imposible separar los intereses económicos de México de los intereses de América del Norte.
Otra consecuencia de la guerra comercial entre Estados Unidos y China, es que algunos países extranjeros ven a México como una puerta de entrada a los mercados estadounidenses.
A menudo intentan establecer operaciones comerciales -o de otro tipo- aquí para que los bienes (¿o la información?) puedan ingresar-salir de Estados Unidos más fácilmente y en mejores condiciones. Obviamente, Washington es extremadamente sensible a los esfuerzos de Rusia y China en este sentido.
En este contexto diplomático tan delicado, en vez de aprovechar esta coyuntura para impulsar el nearshoring al máximo, el gobierno mexicano ha abierto las puertas del país a la mayor concentración de espías rusos en su historia. Además, permitió que actúen en el país operativos cubanos y venezolanos a sus anchas.
Paralelamente, expulsó a agentes de la DEA, los obligó a entregar la información recabada y les retrasó el otorgamiento de visas a diplomáticos estadounidenses. El contraste con el trato a otros países causó escozor en los círculos de inteligencia estadounidenses. Este peligroso intento de relacionar a México con el bloque euroasiático de regímenes autoritarios y antidemocráticos ha puesto a la administración de López Obrador -y a su círculo cercano- en la línea de fuego.
Las filtraciones a diversos medios -incluido el prestigioso New York Times- sobre el supuesto financiamiento ilegal de cárteles del narcotráfico a sus campañas, y recibido a escondidas por su círculo cercano no son una casualidad. En política las casualidades no existen. El mensaje es claro: no puedes ser nuestro amigo y, al mismo tiempo, aliado estratégico de nuestros enemigos. En una guerra fría, uno no se anda con juegos.
El comportamiento errático que el presidente mexicano tiene con los aliados naturales de México no tiene una explicación lógica o un fundamento ideológico sólido. ¿Quizás exista una explicación psicológica? Aparte, nos une una lealtad básica de valores compartidos con Canadá y Estados Unidos: libertad, democracia y derechos humanos -cuando menos en teoría-.
Aliarse con los intereses geopolíticos de Rusia o China no tiene sentido político, ni económico, ni comercial, ni ideológico, ni estratégico de ningún tipo para México.
Esta administración está transitando por terrenos muy pantanosos y peligrosos. ¿Qué beneficio tendrá ser aliado estratégico de los enemigos de Estados Unidos? ¿Acaso le prometieron a AMLO intervenir en la elección en favor de su candidata? ¿Utilizarán el sabotaje cibernético y la desinformación?
Para eso son expertos.
Algunas fuentes ya han revelado la posible existencia de supuestos videos de los hijos de AMLO recibiendo -directamente- dinero del narcotráfico. Estarían hipotéticamente en manos de agencias de inteligencia estadounidenses. ¿Arriesgará AMLO que se filtre esa información y que pueda llevarlo a un proceso judicial en el extranjero?
Ahí está como vergonzoso botón de muestra el caso del ex presidente de Honduras.
Twitter: @EduardoTurrentM