La cuestión en su esencia no era tan complicada: nadie puede pagar deuda con deuda, tan solo sustituir pasivos…

En la Ley del Banco de México es posible leer que entre las funciones asignadas a la institución están las de “participar en el Fondo Monetario Internacional” además de “fungir como asesor del Gobierno Federal en materia económica y, particularmente, financiera”. Dados esos fundamentos jurídicos, habría sido completamente regular y procedente que el presidente López Obrador consultara qué significaba exactamente, en términos operativos, que el Fondo Monetario Internacional (FMI) anunciara un aumento de la cuota de Derechos Especiales de Giro (DEG’s) asignada a México en su calidad de país miembro de ese organismo global. Evidentemente no se produjo esa consulta, que tenía pleno fundamento legal, y de ahí se derivó el muy embarazoso error de que el presidente propusiera, impulsivamente, pagar deuda externa con la cuota ampliada para México de DEG’s

Como punto de partida, debe entenderse que son cosas distintas, aunque indudablemente correlacionadas, los DEG’s y las cuotas denominadas en DEG’s asignadas por el FMI a sus países miembros. Desde el punto de vista meramente contable, los Derechos Especiales de Giro con tan solo una unidad de cuenta creada por el Fondo Monetario Internacional a finales de la década de los sesenta del siglo pasado para que estuviera integrada con los tipos de cambio del total de las monedas nacionales con las que opera el organismo. Por su parte, las cuotas de DEG’s otorgadas por el FMI a sus países suscriptores son esencialmente líneas de crédito sobre las cuales pueden estos disponer de recursos al actuar el FMI en su calidad de prestamista de última instancia a nivel mundial.

La naturaleza de los DEG’s, de instrumento que se usa para el otorgamiento de créditos, se encuentra implícita en su propio nombre: Derechos Especiales de Giro. Aparte de las fallas procedimentales, en eso consistió precisamente el error en el que incurrió el presidente López Obrador: en confundir un pasivo contingente del país –exactamente la cuota de Derechos Especiales de Giro para México con el FMI– con un activo con el que sí es posible liquidar deudas acumuladas.

Un funcionario de tan elevada jerarquía como el presidente de la República no tiene la obligación de saber sobre todas las cosas. En contrapartida, ese funcionario si tiene la obligación de solicitar asesoría especializada sobre los asuntos que llegan a su oficina o a su atención. Pero la cuestión en su esencia no era tan enredada: nadie puede pagar deuda con deuda, tan solo sustituir pasivos.

bdonatello@eleconomista.com.mx

Bruno Donatello

Columnista

Debate Económico

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