El juicio contra los independentistas catalanes impondrá la agenda de la campaña electoral rumbo a las elecciones legislativas del 10 de noviembre.

Si Mariano Rajoy decidió ignorar el problema que impacta a toda España, el procés catalán, Pedro Sánchez prefirió abrir un impasse a su gobierno mientras los jueces deliberan la sentencia contra los políticos que optaron por saltarse las leyes con tal de cumplir la promesa emocional que representó el referéndum independentista del 1 de octubre del 2017.

Las que serán cuartas elecciones generales revelan la microtransición por la que transita la política española: pasa de dos a cuatro partidos (PSOE, PP, Ciudadanos y Unidas Podemos); la ultraderecha de Vox debilita a Ciudadanos y PP; la batalla entre Íñigo Errejón y Pablo Iglesias convence a Pedro Sánchez de marginar del gobierno que tuvo a la mano a Unidas Podemos; la corrupción del PP castiga a sus legisladores; y finalmente, el ánimo independentista de la mitad de los catalanes conquista la agenda política de Madrid.

Lo ocurrido el 1 de octubre del 2017 en Cataluña podría correr el riesgo de contemporizarse en pocas horas. La resolución de la Suprema Corte sobre el procés no dejará contento al independentismo catalán.

Es muy probable que vendrán duras sanciones, traducidas en más de una década de cárcel, para cada uno de los políticos y líderes sociales que se aventuraron a organizar el referéndum del 1-O.

Pero la resolución de los jueces encabezados por Manuel Marchena tendrá de manera indirecta una lectura política: la confirmación del fracaso de todos los líderes de los partidos españoles que no lograron asimilar el Estatuto catalán aprobado vía referéndum, Parlamento catalán y Cortes Generales.

Fue el PP de Rajoy el que llevó el estatuto al constitucional para debilitarlo y rebajar su alcance; fue el presidente Rajoy el que no quiso resolver un problema político a través de las herramientas políticas, sino judiciales.

En efecto, el llamado ilegal del gobierno del presidente Carles Puigdemont y del Congreso catalán no encontró respuesta política previa al referéndum, y posteriormente se topó con la aplicación del artículo 155 de la Constitución española, es decir, con el control de la autonomía por parte del gobierno de Mariano Rajoy.

Los jueces están por terminar su trabajo. Ocurrirá esta semana. Nuevamente el problema regresará al terreno político. Habrá políticos y líderes sociales en la cárcel.

Pedro Sánchez intentará hacer un gobierno de coalición con el partido Más País de Íñigo Errejón. Pablo Casado (PP) tendrá una oportunidad de oro para salir del pantano en donde quedó su partido en las pasadas elecciones de abril. El partido de Pablo Iglesias (Unidas Podemos) podría resultar afectado directamente por Más País, mientras que Albert Rivera (Ciudadanos) sería castigado por su constante mutación ideológica.

Para Pedro Sánchez, su misión de gobierno se llamará Cataluña. No habrá otro problema del tamaño del procés.

En pocas horas el mundo volteará nuevamente hacia Cataluña. Como variables exógenas, el Brexit, el juicio de Trump y la nueva Presidencia de la Unión Europea, con un catalán antisecesionista como lo es Josep Borrell al frente de la política exterior. ¿Qué hará Pedro Sánchez?

Fausto Pretelin Muñoz de Cote

Consultor, académico, editor

Globali... ¿qué?

Fue profesor investigador en el departamento de Estudios Internacionales del ITAM, publicó el libro Referéndum Twitter y fue editor y colaborador en diversos periódicos como 24 Horas, El Universal, Milenio. Ha publicado en revistas como Foreign Affairs, Le Monde Diplomatique, Life&Style, Chilango y Revuelta. Actualmente es editor y columnista en El Economista.