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No dejarse amenazar
Los seres de la crueldad son los únicos que amenazan la vida de los demás. Paradójicamente, entre ellos, la línea de fuga maestra es no dejarse amenazar.
Armonía, rodamiento del curso .
Wong Li
Los 10 Mandamientos provienen de leyes tribales antiquísimas, a tal punto que su promulgación se atribuye a Dios envuelto en la nube del Sinaí y que se oculta al profeta Moisés.
Leyes sagradas porque la orden o la prohibición dicen ya . Sin tiempo. Cada una en la inestabilidad y a punto de girar hacia su contrario. Amarás... . No matarás .
Enunciados que tienen valor por sí mismos, en su estructura, su sintaxis, en lo que dicen.
Cada uno de ellos se refiere a la vida, calcan la vida. Vida ,potencia, estratificaciones de energía en movimiento permanente; se deslizan por un territorio al mismo tiempo que se desterritorializan.
Vida, inmanencia cuyos grados de desarrollo dependen de velocidades, relaciones y varios niveles de diferencia. Vida en el no equilibrio.
Grito y lenguaje van con la vida. No son la vida, pero son parte de la vida.
El lenguaje amenaza y aleja la amenaza; el lenguaje también dicta consignas y permite rechazarlas; el lenguaje abre mundos y los cierra.
Se trata de movimientos en el curso de la vida.
La vida, desde su más remota anterioridad, enfrenta la amenaza.
Y la vida es vida porque ha superado la amenaza, no cae en la trampa.
Por eso, cuando se dice que la vida es un milagro se dice la verdad.
Un milagro de estrategias, de estratificaciones que se extienden en planos de diferencia; de planos de consistencia en tensión constante; de diferenciación en diferenciación.
No sobrevive el más fuerte, como afirma el naturalista inglés Charles Darwin, sino el más diferenciado.
Así, todo lo dicho anteriormente, puede considerarse como un conjunto de líneas de fuga.
No de huída, sino de permanencia en la diferenciación.
Los seres que son unicelulares danzan antes de ser comidos por otros más organizados.
Las plantas no enfrentan a las plantas, efectúan una torsión y encuentran otro sol en el horizonte.
Los animales emigran y se vuelven a mimetizar con su entorno.
Los llamados hombres se caracterizan por su inclinación a ser crueles consigo mismos y con los otros.
Los seres de la crueldad son los únicos que amenazan la vida de los demás, los únicos violentos.
Paradójicamente, entre los seres de crueldad, la línea de fuga maestra es no dejarse amenazar.
La vida resiste la amenaza.
Una sociedad es fuerte cuando en la interacción de sus integrantes nadie amenaza a nadie.
Esa sociedad no existe. Leyes e instituciones de seguridad están todo el tiempo excedidas, por la amenaza y por la potencia de la vida.
cmorales@eleconomista.com.mx