El nuevo gobierno nigeriano tomó muy en serio las premoniciones mayas del 2012 y arrancó el año con transformaciones económicas drásticas. El gobierno, que lleva apenas un año en el poder, decidió eliminar el subsidio a la gasolina. El cambio fue de golpe y sus efectos drásticos. En unos días, el país se paralizó con huelgas y confrontaciones.

Esto, evidentemente, es música para los oídos de AMLO, quien anunció que de ser Presidente disminuirá los precios de los combustibles. Pero si analizamos lo sucedido en Nigeria, podemos aprender una lección y entender que eliminar el subsidio a la gasolina puede erradicar la pobreza extrema.

Las lecciones que deja Nigeria son:

1. Es mejor eliminar los subsidios de forma gradual que de un solo golpe.

2. Los impactos en los precios de los alimentos no son proporcionales. El aumento en más de 100% en el precio de la gasolina resultó en aumentos menores en los precios de la mayoría de los alimentos y otros bienes.

3. Para eliminar los subsidios, los gobiernos necesitan cierta credibilidad, disciplina fiscal, un programa exitoso de combate a la pobreza y transparencia.

En México contamos, por un lado, con uno de los programas más exitosos de combate a la pobreza a nivel mundial (Progresa-Oportunidades), que ha sido exportado a prácticamente todos los BRICs y cuyo padrón y gasto son transparentes y están blindados bajo la supervisión de instituciones como Transparencia Internacional.

Así, si en México hiciéramos lo mismo que hicieron en Nigeria (eliminar la mitad del subsidio a la gasolina, cerca de 110,000 millones de pesos), podríamos aumentar sustancialmente los recursos disponibles para los 5 millones de hogares que reciben Oportunidades, los más pobres del país.

Los recursos empleados por familia pasarían entonces de 700 pesos mensuales a 2,100 pesos, un aumento de 200 por ciento.

En México, menos de 50% del gasto de las familias más pobres (del quintil más bajo) se destina a alimentos y transportes. Además, el costo logístico de productos como maíz y frijol (los alimentos más populares) representa menos de 20% del costo total. En este sentido, aumentos en la misma magnitud que el incremento del precio de la gasolina afectarían de forma directa menos de 50% del gasto de las familias más pobres y en una proporción menor. En otras palabras, movernos en el sentido de los nigerianos de forma gradual podría erradicar la pobreza extrema en el país, contrario a lo que piensan algunos de nuestros aspirantes a la Presidencia de la República.

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