Neneh Cherry ha sido una artista que no había tenido que mirar hacia al pasado. En su carrera musical, Neneh Cherry ha estado conectada a varias corrientes musicales un tanto alejadas de sí mismas. Durante la década de los ochenta estuvo vinculada con algunas bandas post-punk de la época. Fue miembro de The Slits por un breve periodo y también estuvo en las filas de Rip Rig + Panic. Años más tarde Cherry se conectó con la naciente escena del trip hop que comenzó a gestarse en el Reino Unido. El álbum Blue Lines —el álbum debut de Massive Attack y uno de los pilares del trip hop británico— fue grabado en la guardería de Cherry donde Robert del Naja, Mushroom y 3D grabaron gran parte de aquel mítico disco cuando aún estaban en la transición de abandonar el nombre de The Wild Bunch.

Cherry construyó su imagen con ayuda del artista Judy Blame y su música mezclaba el hip hop, la música electrónica, el jazz con una lírica completamente distinta y alejada de lo convencional con una cierta crudeza narrativa. Las canciones de Raw Like Sushi fueron precursores al trip hop que dominaría el Reino Unido en los noventa, pero Neneh Cherry siempre buscó estar en la vanguardia, influenciada, tal vez, por las artísticas mentes de sus padres: la artista sueca Moki Karlsson, el percusionista Ahmadu Jah y posteriormente, el trompetista de jazz –y frecuente colaborador de Ornette ColemanDon Cherry (su padrastro de quien adoptó el apellido). Su medio hermano, Eagle Eye Cherry también vio la fama en los noventa con la pegajosísima “Save Tonight” y alguna que otra canción que acompañó a la frecuencia modulada en la transición del milenio.

Cuando Raw Like Sushi llegó a los anaqueles de las tiendas de discos en mayo de 1989, el Reino Unido sonaba a raves ácidos, a Happy Mondays, The Stone Roses, Kylie Minogue, Black Box, Natalie Cole o London Boys. Pero las canciones de aquel disco lanzado en mayo de 1989 provenían de otro lugar. Los arreglos compuestos con la ayuda del productor Cameron McVey hicieron un trancazo que conquistó las listas de popularidad británicas aquel año. "Buffalo Stance", el primer sencillo lanzado meses antes, alcanzó el tercer puesto en las Official Charts y "Manchild" alcanzó el quinto puesto unos meses después. En los años noventa, la industria musical trató de empaquetar a Neneh Cherry como un producto maleable y dentro de las estructuras del pop convencional.

Raw Like Sushi y Homebrew fueron dos discos adelantados a su tiempo. En 1992, Homebrew incluía colaboraciones con Michael Stipe (de R.E.M.), Geoff Barrow (Portishead y Beak) y sampleos de Steppenwolf. Su éxito más grande se dio en 1995 con “7 Seconds”, una colaboración que hizo con el cantante senegalés Youssou N’Dour, que traspasó las fronteras de la radio comercial. “7 Seconds” fue una canción que sonó en todas partes y cruzó las fronteras entre el world music y el pop más comercial de su momento. Después de aquel disco, Cherry se retiró temporalmente del mundo musical y se mudó a Estocolmo para dedicarse a su familia, poniendo en segundo plano a la predecible industria musical. En esta década, Neneh Cherry regresó al estudio y ha colaborado con el trío de jazz The Thing, y ha producido sus últimos dos discos Blank Project (2014) y Broken Politics (2018) con Kieran Hebden (mejor conocido como Four Tet).

Ahora Cherry ha decidido regresar al disco con el que el mundo la conoció y celebrar Raw Like Sushi. Treinta años después de su lanzamiento, su álbum debut regresará con una edición de aniversario remasterizado en los Estudios Abbey Road con remezclas y otras joyas ocultas que podremos escuchar por primera vez. Primero, nos encontraremos con el contratiempo; segundo, el pandero, luego el beat y terminaremos contagiados por aquella combativa postura de Buffalo con una voz única e incomparable de nombre Neneh Cherry.

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Antonio Becerril

Coordinador de operaciones de El Economista en línea