México ingresó hace una semana al G42. Ahora ya son 42 los países que han hecho más de un millón de pruebas para detectar a Covid-19. Sin embargo, aunque se digan que son personas examinadas, en realidad son pruebas aplicadas, pues muchos individuos han recibido más de una prueba.

Pero como a las autoridades sanitarias del país les gusta comparar los indicadores de acuerdo al tamaño de la población, Worldmeter (1) coloca a México en el lugar 150 con una tasa de 8.4 pruebas por cada 1,000 habitantes. Dado que sólo reportan 195 países, México está en el fondo del tercer decil superando a 45 países con una tasa más baja. Estados Unidos con 195 pruebas por 1,000 habitantes, Rusia 205 y Brasil 62.5 por poner unos ejemplos, representan 23, 24 y 7 veces más posibilidades de realizar una prueba que en México por habitante. En América Latina son seis países en el grupo de millonarios, pero todos, incluyendo los que tienen menos de un millón de pruebas, presentan coberturas más altas. De hecho, el país con más baja cobertura de pruebas en la región es México, superado por Guatemala 9.8 y Honduras 11.3 por 1,000 habitantes que son los más cercanos.

Desde hace meses se sabe que las pruebas para el diagnóstico de Covid-19 son la ventana a la pandemia y permite conocer cómo se está propagando. Pero cuando se aplican pocas pruebas no hay forma de entenderla, a menos que la estrategia sea alcanzar la inmunidad de grupo, sin importar el costo de vidas que esto implica. Haber superado el millón de pruebas después de 164 días del primer caso arroja un promedio de 6,611 pruebas diarias para un país de 128 millones de habitantes, pero además con altibajos. En los últimos dos meses en 11 días se hicieron menos de 6,600 pruebas en promedio por día en todo el país.

Si en el mundo la distribución de pruebas es desigual, México no se queda atrás. Una de cada tres pruebas se han hecho en el estado de México y en la CDMX. Si se suman los 10 estados que han hecho más de 200 pruebas diarias, se acumulan 67% de las pruebas aplicadas. En otras palabras, 20% de la población del país se queda con un tercio de las pruebas, 51.5% con dos terceras partes y el tercio de pruebas restante se distribuye al 48.5% de los mexicanos. Por esa razón para alguien que vive en Chiapas tiene 14 veces menos posibilidades de recibir una prueba que quienes viven en la CDMX. Será por eso que en la CDMX hay 8.5 veces más casos por 100,000 habitantes, o será que el control de la epidemia es mejor en Chiapas. Al comparar estados se observa que el incremento en el número de pruebas explica 86% del aumento en el número de casos confirmados por habitantes, sin embargo, al comparar los 195 países, las pruebas sólo explican 26% del incremento de los casos.

Para controlar adecuadamente la propagación del virus, los países con brotes más generalizados deben realizar más pruebas, dijo el director general de la OMS a mediados de abril. Días después Michael Ryan, director adjunto de Desastres en la OMS, afirmó: "(...) en general, cuando las pruebas se han realizado de forma extensa, hemos visto que entre 3 y 12% de las pruebas son positivas (...) ciertamente nos gustaría ver que los países evalúen al nivel de diez pruebas negativas a una positiva como punto de referencia general de un sistema que está haciendo suficientes pruebas para recoger todos los casos ". Pero México anda muy alejado de esos niveles. El 9 de agosto las autoridades reportaron 480,278 casos confirmados y 526,911 negativos, es decir, prácticamente 1 confirmado por 1 negativo.

Es poco probable que los países que realizan pocas pruebas por caso confirmado puedan documentar todos los casos que existen. La OMS ha sugerido alrededor de 10 a 30 pruebas por caso confirmado como punto de referencia general de un nivel adecuado de pruebas.  En México los estados que hacen más pruebas por caso confirmado son Durango con 3.2, Aguascalientes 3.0, Jalisco y Tlaxcala con 2.9; en contraste Veracruz y Chiapas aplican 1.6 pruebas por cada caso confirmado y Oaxaca 1.5.

De ahí que no extrañe el abultado índice de positivos que se registran en estos tres estados (62%, 64% y 67% respectivamente). Este índice es un indicador confiable para determinar el alcance de las pruebas. Una alta tasa de pruebas positivas indica que la estrategia sólo está evaluando a los pacientes más enfermos que buscan atención médica y no está lanzando una red lo suficientemente amplia. La OMS ha emitido una guía que indica que los gobiernos deberían ver tasas de positividad por debajo del 5% durante al menos 14 días antes de relajar las medidas de distanciamiento social. Al día de hoy el valor más bajo en México es 31% en Durango y 32.2% en Aguascalientes, pero como señala Arturo Erdely, las pruebas están disminuyendo en esos estados.

Según OurWorld in Data (2), son 51 países los que siguen la misma estrategia de México sobre a quién hacer pruebas diagnósticas, de ellos la mayoría son de África (22) y de América Latina (6). Entre estos últimos México es quien presenta los peores indicadores.

Ante esta situación, no cambiar la estrategia tiene que ser parte de un urgente ejercicio de rendición de cuentas. Las autoridades sanitarias estiman 518,231 casos positivos (37,954 más de los confirmados) pero seguramente esta cifra esta sub-registrada, pues la política de pruebas es restrictiva a casos graves y no a todos los que acuden al hospital. Los casos confirmados son sólo una fracción del número total de casos.

Las preguntas son: ¿qué proporción del número total de casos se confirma? Y ¿qué proporción de la población ha estado infectada por el SARS-CoV-2? Lo primero no se sabe, lo segundo, según las proyecciones del Instituto para la Métrica y Evaluación de la Salud (3) que emplea un modelo SEIIR híbrido (susceptibles, expuestos, infectados, infectados asintomáticos y recuperados) se estima que para el 10 de agosto hay 11.1 millones de personas que han sido infectadas (ya sea que estuvieron enfermas y se recuperaron o asintomáticas o que no les hicieron pruebas, etcétera).

De seguir la tendencia proyectada, para fin de año se estima que la cantidad de infectados podría ascender a 29.3 millones de personas; y no podemos dejar de considerar que esa cifra se reduciría 30% con la estrategia incluyera el uso universal y adecuado del cubrebocas.

1. Worldmeter Coronavirus https://www.worldometers.info/coronavirus/

2.  OurWorl on data.  https://ourworldindata.org/grapher/full-list-total-tests-for-covid-19

3. IHME Covid-19. http://www.healthdata.org/covid/data-downloads

*El autor, Dr. Rafael Lozano, es profesor de la Universidad de Washington.

rlozano@uw.edu

Twitter: @DrRafaelLozano