La diplomática Martha Bárcena será la próxima embajadora de México en Washington.

Entre los miembros del Servicio Exterior Mexicano, Bárcena tiene el reconocimiento como una profesional en la materia; rompió viejos paradigmas en la diplomacia mexicana en los tiempos en donde la cultura machista coaccionaba a las mujeres, y por lo tanto, en espacios donde los hombres se encontraban hacinados, su inteligencia y rectitud le fueron abriendo brecha.

Algo más, Martha Bárcena posee una vena multilateralista.

A diferencia de Sarukhán y Sada, es probable que Martha Bárcena no tenga desarrollados en su experiencia rasgos consulares; sin embargo, en los cinco meses que dura la transición, los desarrollará.

El próximo viernes, junto al futuro secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrad, la todavía embajadora ante organismos de Naciones Unidas en Roma, participará en la reunión que sostendrá López Obrador con Mike Pompeo, secretario de Estado del gobierno de Trump.

La contundente victoria de López Obrador, la rápida transición presidencial y la disposición de Peña Nieto para entregar los passwords al presidente virtual, están generando un traspaso anticipado del Ejecutivo. Tal parece que lo que ocurrirá el 1 de diciembre será un evento esteticista y ornamental, porque la estafeta, al menos en política exterior, ya la tiene Marcelo Ebrad.

Es claro, la relación política entre Estados Unidos y México encalló unas horas después del viaje del candidato Trump a Los Pinos el último día de agosto del 2016, y enmudeció después del espionaje telefónico ordenado por McMaster a Kushner (y como externalidad negativa, a Videgaray). En las últimas 72 horas, la relación con Trump ha evolucionado lo mismo o más que en los últimos 17 meses.

La que parecía ser una secretaría estratégica al inicio de este sexenio, Relaciones Exteriores, terminó sin rumbo ni liderazgo, paradójicamente en manos de Luis Videgaray, el hombre que concentró más poder, después del presidente Peña, durante los primeros años del sexenio.

De manera sorpresiva, Donald Trump reveló el pasado lunes que hace algunos años él predijo la victoria de López Obrador en las elecciones presidenciales. No se sabe bajo qué circunstancias lo dijo. López Obrador no ha matizado sobre el tema.

Son varios rasgos lo que unen a López Obrador con Trump: su visión etnocéntrica, su desconfianza en los medios de comunicación y su comunicación popular. Algo más: ambos se distancian de las élites.

Al equipo de política exterior, López Obrador lo ha redefinido en las últimas horas quizá por la ponderación adecuada que él está haciendo sobre la relación con Estados Unidos. Entiende que urge reactivar el ritual de visitar la Casa Blanca y recibir en Los Pinos al presidente de Estados Unidos.

Ocupar la embajada en Washington es tan importante como habitar el piso 22 de la torre de cancillería de la avenida Juárez.

Martha Bárcena se convertirá en la figura estelar de la política exterior de México en cuestión de horas.

Es necesario definir a Kushner como una vil anécdota.

Fausto Pretelin

Consultor, académico, editor

Globali... ¿qué?

Fue profesor investigador en el departamento de Estudios Internacionales del ITAM, publicó el libro Referéndum Twitter y fue editor y colaborador en diversos periódicos como 24 Horas, El Universal, Milenio. Ha publicado en revistas como Foreign Affairs, Le Monde Diplomatique, Life&Style, Chilango y Revuelta. Actualmente es editor y columnista en El Economista.