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Opinión

Lectura 3:00 min

Los conceptos son universales, las finanzas son personales (I)

Joan Lanzagorta

Hay una tendencia en el mundo a escribir “guías definitivas” para hacer cualquier cosa: manejar tu dinero, salir de deudas o invertir. Es fácil vender títulos así, porque es lo que los lectores buscan. Son preguntas muy frecuentes: ¿Cómo salgo de deudas? ¿Cómo invierto mi dinero? Pues bien: aquí está la “guía definitiva”.

Sin embargo, muchas veces ni son guías, ni son definitivas. Esto no significa necesariamente que sean malas: nos pueden dar ideas, proponer caminos, abrir panoramas. Pero no nos van a resolver la vida.

Por ejemplo ¿Cómo invierto mi dinero? La verdad es que no hay una respuesta sencilla. Por un lado, depende mucho de tu horizonte de inversión: no es lo mismo invertir dinero que quizá puedas necesitar en caso de una emergencia, que invertir dinero para tu retiro, que no necesitarás sino hasta dentro de 30 ó 40 años. También depende mucho de tu tolerancia al riesgo: hay gente que se acostumbra bien a la volatilidad; a otros les da miedo.

Una buena guía tendría que explicar todo eso, introducir conceptos fundamentales para que puedas entender las distintas clases de activos y cómo combinarlas. Tendría que proponer portafolios “modelo” para distintas situaciones y luego cómo elegir instrumentos eficientes, de muy bajo costo, para replicar ese portafolio. Estamos hablando entonces ya no de una “guía definitiva”, sino de todo un libro o un curso completo de varias horas.

Por eso mismo en este espacio me gusta plantear reflexiones y explicar conceptos. Es cierto: muchas veces también escribo “consejos” para hacer cosas o lograr ciertos objetivos – como salir de deudas – pero también procuro explicar que no funciona igual para todas las personas.

Lo que quiero decir, entonces, es que los conceptos financieros sí son generales y universales. Su aplicación, sin embargo, es completamente personal, porque cada uno tiene necesidades y metas diferentes.

Alguna vez leí una “guía definitiva” para administrar tu dinero. En una parte de la misma, el autor sugería ciertos porcentajes de gasto para varios rubros. Por ejemplo, para él, el gasto en alimentos (mercado, supermercado) no debería superar 15% del ingreso mensual.

Me parece ridículo, porque depende mucho del ingreso. En países desarrollados como Estados Unidos, Suiza, Singapur, Australia o Canadá, la gente destina, en promedio, cerca de 10% de su ingreso en alimentación. Pero en países con niveles de ingreso menos favorecidos, como Guatemala, Filipinas, Camerún o Nigeria, las personas destinan, en promedio más de 40% de lo que ganan sólo en alimentos.

Por eso nunca hablo de estos “porcentajes sugeridos de gasto”, porque me parecen sumamente arbitrarios y porque varían mucho no sólo dependiendo de nuestro nivel de ingreso, sino de nuestra situación particular. Una familia de ocho seguramente gastará un mayor porcentaje de su ingreso en comida, que una persona soltera, sin hijos que vive con sus padres.

En ambos casos, pueden ser personas que manejen bien su dinero. Nuestra realidad es diferente, nuestros gustos y objetivos también lo son. Los conceptos son universales, pero las finanzas son personales. Seguiremos hablando de esto en la segunda parte.

contacto@planeatusfinanzas.com

Joan Lanzagorta

Ejecutivo de alto nivel en seguros y reaseguro con visión estratégica de negocio, alta capacidad de liderazgo, negociación y gerencia. Además es columnista de Finanzas Personales en El Economista, Coach en Finanzas Personales y creador de la página planeatusfinanzas.com

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