Por fortuna, la propuesta económica de la cuarta transformación no ha replicado el enfoque populista-destructivo que aplicaron en Argentina los depredadores Kirchner (Néstor y Cristina).

Leí con gran interés —y también con mucha preocupación— el artículo sobre la crisis económica y social en la que ha caído Argentina, el cual se publicó en la edición de agosto de la revista Letras Libres. ¡Y pensar que a principios del siglo XX se encontraba esa nación hermana de América Latina entre los cinco países del mundo con PIB per cápita más alto! Hay en el artículo de Ignacio Conese, “Paisajes de la angustia argentina”, la grave omisión de no identificar la causa primaria de las desgracias materiales que padece ese país. Y esa causa no es otra que la política económica del populismo que se le viene dosificando a Argentina desde las épocas infaustas del peronismo. Y al incurrir en esa omisión garrafal, Conese tampoco alcanza a aclarar el papel de frustración que ha jugado en el drama argentino el gobierno de Macri, incapaz para sanear el desastre que crearon los Kirchner (Néstor y Cristina).

Son tres los principales venenos de la economía del populismo, que destruye a los países que caen en sus garras depredadoras: inflacionismo, proestatismo y dirigismo. En Argentina, con arrogancia Cristina destituyó al banquero central Martín Redrado y confiscó la reserva internacional. Al día de hoy la inflación se encuentra en 50% y ha quebrado a miles de pequeñas empresas familiares que había en ese país. Por su parte, el proestatismo ha llevado a la gubernamentalización de decenas de empresas, sólo para hacerlas presa de la corrupción y de la improductividad. Y el dirigismo ha creado en la economía argentina distorsiones monstruosas, como aquella de obligar a los productores agrícolas a exportar a un tipo de cambio reducidísimo, muy por debajo de la paridad de mercado.

Por fortuna, la propuesta económica de la llamada 4T está lejos de replicar en México el enfoque populista-destructivo que aplicó en Argentina esa dupla depredadora que fueron como gobernantes los esposos Kirchner. Pero aparte del gran peligro de que el populismo peronista vuelva a ganar las elecciones, hay respecto al caso de México, con López Obrador, signos inquietantes. Desde luego, la afinidad con la ideología del populismo por parte de muchos agentes importantes dentro del movimiento Morena. Y de manera muy importante —recordar el caso Redrado— la posibilidad de que la 4T caiga en la tentación inflacionista en aras de contrarrestar la desaceleración en la que ha entrado la economía mexicana con AMLO.

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Bruno Donatello

Columnista

Debate Económico