Todos quieren nuestro dinero, como explicamos en la primera parte. Es normal: de eso viven las empresas, de vendernos algo. Hay una competencia feroz y por ello buscan maneras creativas de hacerse de nuestro dinero, muchas de ellas legales pero trampas al fin.

Antes de hablar de trampas ilegales, hablemos de una que no lo es, pero que aún así me parece muy poco ética:

4. Los créditos “instantáneos” de corto plazo. Son modelos de negocio muy cuestionables, empresas que ofrecen préstamos inmediatos de bajo monto a muy corto plazo, con tasas de interés altísimas (superiores a 500%, he visto algunos con CAT mayor a 4,000% anual). Están diseñados para resolver una necesidad inmediata o una urgencia, con la idea de liquidarlo en poco tiempo (por ejemplo cuando reciban su siguiente sueldo).

Pero aún así, si uno pide 1,000 pesos, al cabo de unos días tendrá que pagar 1,200 pesos, por ejemplo. Son tasas de completa usura que si bien se intentan justificar por el hecho de resolver una necesidad a gente que no tiene otras opciones “formales”, para mí es simplemente un pretexto para aprovecharse de la gente más vulnerable.

Hay múltiples trampas “ilegales” para robarnos nuestro dinero, como las estafas por teléfono o por correo electrónico. Hay tanta variedad que será imposible describirlas todas, pero trataremos de dar ejemplos comunes o representativos:

5. El phishing, los correos electrónicos, mensajes o llamadas telefónicas que se hacen pasar por instituciones financieras para tratar de robarnos nuestra información. Uno de los más frecuentes es el típico mensaje diciendo que nuestra cuenta está “bloqueada”. Suelen ser fáciles de identificar si uno tiene el cuidado adecuado, pero lamentablemente mucha gente cae.

Este tipo de fraude ha evolucionado de manera significativa. Ahora mandan mensajes SMS diciendo que se intentó una transacción con tarjeta de débito o crédito. Me llegan seguido de “bancos” en donde ni siquiera tengo cuenta. La idea es que uno se alerte, diga que no reconoce el cargo y a continuación nos mandan una liga para “bloquear” nuestra tarjeta en la que nos piden toda nuestra información para hacer mal uso de ella. También entran llamadas telefónicas, muchas con una máquina con voz de robot, con la misma alerta: se acaba de intentar un cargo que claramente no hicimos.

La manera de evitar esto es simple: nunca demos clic a ninguna liga ni demos información a quien nos llama. Por el contrario, siempre ingresar directamente al portal del banco (legítimo, porque hay también algunos fraudulentos que se anuncian en buscadores de Internet como si fueran el sitio real) y siempre iniciar la llamada nosotros. Así de sencillo.

6. Dinero fácil y propuestas de negocio por correo electrónico. Todos los días me llegan varios correos electrónicos que me dicen que gané la lotería o una herencia millonaria de un tío lejano. Hay otros que son de un banquero de un país africano que quiere sacar varios millones de dólares y necesita usar una cuenta bancaria de “alguien de confianza” como nosotros y nos promete dividir ese dinero (varios millones para nosotros).

Mucha gente se ciega con la promesa de mucho dinero. ¿Realmente crees que una persona legítima te contactaría por correo electrónico para esto? La manera como funcionan estos fraudes es simplemente pedir dinero para cubrir “gastos legales o bancarios” para poder hacer la operación. Es decir, nosotros somos los que terminamos enviándoles dinero. Posteriormente desaparecen.

No caigas en estas trampas de gente que sólo busca robarte tu dinero. Claro: hay otras maneras como las inversiones “súper atractivas” o las pirámides que desafortunadamente son tan comunes en países pobres y con escasa cultura financiera como el nuestro. De ellas hablaremos en la siguiente entrega.

(Tercera de cuatro partes)

contaco@planeatusfinanzas.com

Joan Lanzagorta

Coach en Finanzas Personales

Patrimonio

Ejecutivo de alto nivel en seguros y reaseguro con visión estratégica de negocio, alta capacidad de liderazgo, negociación y gerencia.

Además es columnista de Finanzas Personales en El Economista, Coach en Finanzas Personales y creador de la página planeatusfinanzas.com

Lee más de este autor