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Opinión

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Las limitaciones de las políticas monetaria y fiscal

Carlos Alberto Martinez Castillo

De forma atinada Banxico mantuvo su tendencia hawkish que venía mostrando desde la administración de Alejandro Díaz de León y que, de manera afortuna continúa la que es, la primera gobernadora en la historia de la institución, Victoria Rodríguez Ceja, al lado de una de las mejores juntas de gobierno que se recuerde. En este momento tenemos la tasa de interés en 6% con una objetiva perspectiva de seguir incrementándola. Luego de extraordinaria cantidad de dinero que las economías desarrolladas inyectaron al mundo para salir adelante de la consecución de tres eventos de caída pronunciada del crecimiento. En efecto, los eventos depresivos del 2001, 2008 y 2019-20 provocaron, por diversas causas, que los ciclos económicos fueran muy pronunciados afectando con ello, al resto del mundo. En este momento ha llegado lo inevitable, el retiro de cantidades considerables de dólares, libras y euros, en principio, para evitar la espiral inflacionaria que se vive. Para muchos analistas, la inflación mundial tan alta es, la causa de este retiro de estímulos monetarios, no obstante, para nosotros subsiste una razón más fuerte; la existencia de una excesiva liquidez que se ha ido acumulando a lo largo de 20 años sin que se haya hecho un auténtico esfuerzo por controlar la excesiva creación de dinero. Al mismo tiempo, no se han hecho esfuerzos por equilibrar los desbalances fiscales de los países del orbe. Ingentes cantidades de dinero con crecimiento desmedido de los déficits fiscales representan una combinación alarmante que, cobrará factura tarde o temprano. La fiesta económica se ha prolongado por mucho tiempo lo que pone en duda sí realmente el crecimiento global tiene bases estructurales sólidas o se ha vivido de prestado.

En el caso de México la autoridad monetaria trata de hacer su parte, lo mismo que el gobierno con el equilibrio fiscal, tratando de controlar el gasto. Infortunadamente nuestras herramientas; monetaria y fiscal, son limitadísimas. Por más esfuerzos que haga la gobernadora del Banxico como el secretario Rogelio Ramírez de la O los alcances que tienen a la mano poseen límites. La situación anterior claramente tiene que ver con la escasa bancarización de la sociedad y la abultada informalidad. El subir o bajar tasas, inyectar liquidez o comprar bonos anticipadamente sirve de poco cuando sólo unas cuantas empresas cotizan en bolsa, 70% de la población desconfía del sistema financiero o buena parte del crédito fluye por canales alternos. Lo mismo ocurre con cualquier intención del gobierno para estimular el crecimiento económico cuando sólo cuatro de cada 10 potenciales contribuyentes aportan al desarrollo. A lo largo de nuestra accidentada historia económica no hemos hecho la tarea para de verdad promover una cultura financiera y tributaria a fondo; desde hace décadas tenemos una batalla constante entre la autoridad tributaria y los mismos causantes de siempre, así como millones de personas que prefieren que sus pagos se hagan en efectivo en lugar de cuentas bancarias. Nuestra economía se conecta en la medida de lo posible a los ciclos económicos de nuestros socios comerciales empero existe todavía mucha tarea por hacer.

Carlos Alberto Martinez Castillo

Doctor en Desarrollo Económico, Doctor en Derecho y Doctor en Historia del Pensamiento Filosófico Especialidades en desarrollo económico en Oxford University y en Economía Internacional en Georgetown University. Profesor en la Universidad Panamericana y la Ibero. Ha colaborado en la Presidencia de la República, el Banco de México, la Secretaria de Hacienda y Crédito Público, fue Ministro de Asuntos Economicos de la Embajada de Mexico en EEUU (Washington). Autor de libros en Regulación Financiera, Historia Económica, Política Fiscal, Políticas Públicas y Ética.

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