El mundo vive horas atareadas, días de mayores apuros que afligen a una sociedad global e interdependiente, resultado de un complejo proceso histórico multicausal.

En 1985, Sir Eric Roll escribió un libro maravilloso, "Las Horas Atareadas", en el que narraba la forma en que Occidente se organizó al terminar la Segunda Guerra Mundial para contender con el hambre, la enfermedad, la salud, la alimentación, la falta de producción, y el desempleo.

En esos tiempos de mayores apuros, con las economías destrozadas por la guerra, cuando no era posible conseguir alimentos y otros bienes, y las divisas escaseaban, el mundo se organizó y estableció mecanismos para resolver la crisis.

Experiencias de la economía de guerra, como la Ley de Prestamos y Arriendos de Estados Unidos de marzo de 1941, en la que "se balanceaba la generosidad de la intención y el interés propio", Gran Bretaña pudo hacer frente a la escasez de alimentos, estableciendo Juntas Combinadas de Alimentación (1942).

Cinco años después, el 5 de junio de 1947, el General Alfred Marshall invitaba a Europa, desde Harvard, "a elaborar un plan de reconstrucción y la prospectiva de un apoyo posterior para tal Plan". A partir de esta iniciativa, se sucedieron diversas acciones como la creación de la Organización Europea para la Cooperación Económica que propugnó por la integración europea en alimentación, agricultura, energía, acero y transporte.

Se hizo frente a problemas tales como el creciente déficit en las balanzas comerciales, la disminución de las reservas internacionales y la falta de liquidez, situación que motivó la liberación de aranceles, la eliminación de restricciones cuantitativas al comercio y el desarrollo de un sistema eficiente de pagos internacionales.

La planeación para la recuperación europea se vio apoyada por los primeros ejercicios de programación macroeconómica, sustentados en un incipiente sistema de cuentas nacionales.

La Agencia de las Naciones Unidas para el Alivio y la Rehabilitación, la Organización para la Alimentación y la Agricultura, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento fueron esfuerzos que gradualmente trascendieron a la escena global, por sus innegables aportaciones a la reconstrucción económica y a la formación de un nuevo orden mundial.

Permitieron la recuperación de la confianza y la atención de problemas estructurales, al impulsar programas de infraestructura y de producción que apoyaron la consolidación de mercados de bienes y servicios. Dejaron atrás el fantasma de la escasez, el racionamiento de alimentos y los controles administrativos. En buena parte, estos procesos se debieron a las ideas de Lord Keynes, cuyos últimos años los dedicó a la preparación de la política económica de la posguerra.

Si la historia es fuente de sabiduría y los testimonios dan autoridad para actuar, reconociendo desde luego el nuevo contexto internacional, se deben apoyar todos los intentos internacionales para contender con la crisis actual.

La recesión económica de la postguerra puede darnos valiosas lecciones y aprendizajes, no para repetir fórmulas, sino para comprender que sólo mediante soluciones extraordinarias concertadas se podrá salir de la compleja coyuntura que vive en este momento la humanidad.

Agustín Caso Raphael

Economista

Ensayos en Persuasión

Licenciado en Economía por el ITAM y Maestro por la Escuela del Servicio Exterior de Georgetown University, Washington D.C. Profesor Titular de Historia del Análisis Económico en el ITAM desde 1990. En 1976 recibió el Premio Nacional de Economía y su trabajo fue publicado por Editorial Limusa con el título Política Monetaria, Inflación y Crecimiento Económico: El Caso de México. En 2005 publicó el libro Migración y Repatriaciones y en 2010, Trotsky, Viaje hacia el Laberinto.

Por más de 45 años se ha desempeñado en la administración pública nacional e internacional. Inició su desarrollo profesional en el Banco de México. Ha ocupado puestos directivos en el Banamex, Pemex, el Instituto de Acción Urbana e Integración Social (AURIS), la Conasupo, y las Secretarías de Energía, Gobernación y Hacienda y el INEE. Actualmente es Auditor Especial de Desempeño de la Auditoría Superior de la Federación.