Es hora de acabar con un mito. La subcontratación, a diferencia de lo que algunos afirman, no fue diseñada para socavar los derechos laborales de las personas ni para llevar a cabo elaborados esquemas de defraudación fiscal, sino para poder administrar al personal de una manera más eficiente, respetando la ley, ofreciendo capacitación y proveyendo a las empresas de un modelo flexible que les posibilite concentrarse en sus actividades principales. Se trata de un sistema difundido y permitido en prácticamente todos los países del mundo.

Por esta razón, resulta equivocado asociar al outsourcing con la pérdida de 277 trabajos formales en diciembre pasado. La tercerización es legal y está regulada en México desde 2012, mientras que la caída del empleo formal es un fenómeno de estacionalidad laboral que, según datos del Seguro Social y la Secretaría del Trabajo, se presenta en nuestro país de manera regular todos los diciembres, cuando menos, desde 1998.

Todos los años, de enero a noviembre hay un incremento paulatino en los empleos formales, pero en diciembre éstos sufren un drástico descenso. La principal causa de ello son los ciclos propios de la economía, que, entre otros efectos, hacen que en octubre y noviembre se generen muchos trabajos temporales. Ninguna economía se comporta de manera uniforme en todo el año, sino que hay ritmos de productividad y de creación de empleos.

Complementariamente, el pasado 2020 estuvo marcado por la crisis económica y laboral que generó el coronavirus. En diciembre, varias entidades de la República volvieron al semáforo rojo, entre ellas, el Estado de México y la Ciudad de México, donde es muy alta la densidad de la población económicamente activa y de las actividades productivas. Dado que no se trataba del primer cierre del año, sino que ya habían tenido lugar otros periodos de suspensión de labores y distanciamiento social, muchos negocios no pudieron con la presión y se vieron obligados a despedir gente. Algunos de los sectores más afectados fueron los servicios, el turismo y la actividad restaurantera. Esto contribuyó en gran medida a la caída del empleo formal.

Por otra parte, en México, los presupuestos gubernamentales en los municipios, en los estados y a nivel federal son anuales, lo cual genera que, en diciembre, con el cierre del ejercicio presupuestario, algunos trabajadores pierdan su empleo. En el primer trimestre del año, con el reinicio de dicho ejercicio, se da una recuperación laboral.

Es muy importante señalar que los despidos en diciembre no pretenden evitar el pago del aguinaldo, pues, desde 1975, la Ley Federal del Trabajo obliga a que los patrones realicen dicho pago independientemente de cuántos meses haya durado la relación laboral y de cuándo se haya dado el despido. En otras palabras: correr a un empleado en diciembre no exenta al patrón del pago del aguinaldo.

Ahora bien: otra prueba de que la subcontratación no está relacionada con la estacionalidad referida es que, en Estados Unidos, donde el outsourcing se utiliza intensivamente, no tiene lugar en ningún mes del año una caída marcada del empleo. Tal vez, si México siguiera adelante en el camino trazado por el T-MEC y estandarizara sus condiciones laborales con las de América del Norte, impulsando así la tercerización responsable y profesional, podríamos aminorar la pérdida de trabajos en diciembre.

También debe señalarse que es muy peligroso estigmatizar la subcontratación aduciendo que ella es la que provoca una caída en el empleo a final del año, cuando, por una parte, no existe evidencia de ello y, por otra, se deslegitima y se criminaliza una actividad que, como TallentiaMX ha demostrado, sirve para impulsar la productividad, atender a los sectores más vulnerables de la población y fortalecer el trabajo formal.

Además, este 2021 que apenas comienza y que será un año crítico en todo el mundo, la propia Organización Mundial de la Salud ha manifestado que para distribuir y administrar las vacunas contra el Covid-19 a nivel global es necesario utilizar el outsourcing. Así, la tercerización ayudará de manera directa a combatir la pandemia.

En conclusión, la pérdida de empleos al final del año es un fenómeno complejo, que debe entenderse con profundidad para corregirse. Atribuir dicha estacionalidad al outsourcing puede hacer que aumente la crisis sanitaria, económica y laboral. Finalmente, es importante decir con todas sus letras que la subcontratación genera trabajos, no despidos.

*El autor es director general de TallentiaMX.