La idea del tiempo geológico es bastante ajena a la mayoría de los humanos que no somos geólogos, principalmente porque solemos vivir menos de un siglo y no nos resulta fácil imaginar periodos de varios millones de años (Ma) o Ga (Giga-annum, mil millones de años), porque en magnitudes de tiempo tan grandes una vida o cientos de vidas sucesivas no son suficientes para percibir cambio alguno en la conformación del planeta. Así, la escala de tiempo geológico (ETG) establece divisiones tanto en la edad de los estratos rocosos como en la edad absoluta de la Tierra, creando así límites estratigráficos y cronológicos, lo que nos permite formarnos una idea más clara de la edad de la Tierra.

Estos límites definen las diferentes etapas en que se divide la ETG (los nombres que leas a continuación son los nombres cronológicos usados en la versión oficial publicada en español en 2016) y la menor de estas etapas es una Edad, una subdivisión geocronológica que suele ser de varios miles a unos cuantos millones de años. En estas se divide una Época, habitualmente representan cambios significativos en las poblaciones de plantas y animales; distintas épocas forman un Periodo, estos abarcan entre 30 y 200 Ma y representan cambios muy drásticos en las poblaciones del planeta, como el Cretácico que terminó con la extinción de los dinosaurios, y que marcó el inicio de la Era Cenozoica, en la que nos encontramos. Las eras son de muy distinta duración, entre 200 y 1,000 Ma, y juntas conforman la mayor división formal de la ETG, un Eón, que abarca entre varios cientos y varios miles de millones de años.

La historia de la Tierra se divide en 4 eones: Hadeico, Arcaico, Proterozoico y Fanerozoico, y sus nombres provienen respectivamente del griego para Infierno, Origen, Vida Temprana y Vida Evidente. El Hadeico abarca desde el origen de la Tierra hasta unos 567 Ma después; este periodo estuvo caracterizado principalmente por el Último bombardeo intenso, como denominamos al periodo durante el cual la Tierra era básicamente un globo de lava bombardeado por meteoritos. El mineral terrestre más antiguo que hemos encontrado es un zircón de unos 4,400 Ma, unos 100 o 150 Ma después de que se formara la Luna al chocar la Tierra contra otro cuerpo celeste. Las primeras moléculas que dieron origen a lo que después se convirtió en células vivas se originaron en el Hadeico, y es posible que ya hayan existido la molécula de ARN y el proceso de fotosíntesis.

El Arcaico marca el fin del último bombardeo tardío y el origen de la vida en el planeta y abarca unos 1,200 Ma. Sabemos que los continentes se dividieron en el Arcaico por lo que ya debía existir una tectónica de placas; la atmósfera contenía enormes cantidades de gases de efecto invernadero que fueron disminuyendo hacia finales del eón, conforme iban apareciendo continentes más grandes y formas de vida más complejas que los organismos procariotas que existieron a lo largo de todo el periodo, como demuestran los fósiles más antiguos que conocemos, los estromatolitos (fósiles microbianos) de 3,700 Ma descubiertos en Groenlandia.

El Proterozoico se caracteriza por grandes cambios tanto en la corteza como en la atmósfera de la Tierra. Las grandes masas continentales terminaron de definirse a inicios de esta etapa y los niveles de oxígeno (gracias a la acción de bacterias y cianobacterias) aumentaron tanto que dieron origen al evento conocido como Gran Oxidación, en el cual depósitos minerales a lo largo de todo el planeta comenzaron a oxidarse, dejando bandas de hierro claramente definidas en los estratos rocosos. Estas rocas indican niveles de oxígeno en la atmósfera que antes no existían, y esto facilitó el surgimiento de las primeras formas más complejas de vida. Creemos que en esta etapa se originaron las primeras células eucariotas y los primeros organismos multicelulares como algunas esponjas, pero no existe consenso científico sobre este hecho.

A estos tres eones los agrupamos en el único Supereón que existe en la ETG, al cual conocemos genéricamente como Precámbrico, básicamente porque en estos tres la vida era bastante poco interesante y minúscula, por lo que establecimos otra división basada en la primera explosión de formas de vida, principalmente en los océanos, así como el origen de las plantas verdes y la posterior colonización de la superficie, y corresponde al último y más interesante de los 4: el Fanerozoico, por eso lo dejaremos para la próxima.

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Ramón Martínez Leyva

Ingeniero

Un pálido punto azul

Es ingeniero en Sistemas Computacionales. Sus áreas de conocimiento son tecnologías, ciencia y medio ambiente.

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