Dos noticias aparecidas en la prensa regalaron como en bandeja el tema para la presente entrega. Por un lado, apenas la semana pasada se supo de las declaraciones del titular de la Auditoría Superior de la Federación (ASF) en el sentido de que los gastos públicos no justificados tanto por parte del gobierno federal como de los estatales y municipales ascienden del 2011 al 2015 a la pavorosa suma de 216,456 millones de pesos. Según el reportaje correspondiente, dicho total es más alto que los 200,000 millones que el gobierno dijo tener como déficit en enero y por el cual tuvo que aplicar el incremento al precio de las gasolinas. Por otro lado, otra noticia que ha levantado ámpula es que el factor determinante para el desplome vertical que ha sufrido el Partido Revolucionario Institucional (PRI) tanto en las preferencias electorales hacia el relevo presidencial en el 2018 como en los procesos estatales del actual 2017 es principalmente el aumento mencionado de las gasolinas.

En términos de la nota periodística, el tan comentado aumento al precio de las gasolinas fue el factor que detonó un gran rechazo al gobierno y al partido gobernante . Así, cuando apenas hace siete meses el PRI aventajaba a todos los demás partidos, ahora aparece en tercer lugar en las encuestas.

Dado lo anterior, la conclusión que se desprende es que la clave para el mantenimiento electoral del PRI hacia los próximos comicios habría dependido de que no se dieran los aumentos a las gasolinas. ¿Cómo? Recuperando en favor del fisco los fondos reportados como faltantes o gastos no justificados en el periodo del 2011 al 2015 y denunciados recientemente por el titular de la ASF, Juan Manuel Portal Martínez. Pero qué supone usted apreciado lector: ¡esos fondos ya no están disponibles al alcance de la autoridad! Según el titular de la ASF ya se los llevaron y difícilmente se podrán recuperar .

El titular de la ASF también agregó que aunque a los responsables se les pudiera llevar a la cárcel los fondos sustraídos no podrían recuperarse, pues mediante cuáles procedimientos se les podrían quitar. El problema es que tampoco se intenta una acción punitiva de ese corte. Duarte y los de su calaña siguen libres y felices con la lana que se robaron. Y como consecuencia, todo apunta a que el PRI será un gran perdedor electoral.

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