El cortejo comenzó con un “Like” y un mensaje en Twitter, así como se inician algunas historias de amor en la era de la hiperconectividad y las redes sociales. “Aprecio y respeto a las personas que se salen de sus fortalezas para enfrentar nuevos retos. ¡He estado usando Tidal y me gusta!”, tuiteó Jack Dorsey en su cuenta en la red social Twitter sobre la plataforma liderada por un grupo de músicos, incluyendo al rapero Jay-Z, en abril del 2015. La naciente plataforma prometía que estaría por un buen tiempo en el ecosistema digital del streaming. Tal vez ese fue el inicio de una hermosa asociación —parafraseando a Rick Blaine, el personaje interpretado por Humphrey Bogart en Casablanca— entre Dorsey (@Jack), cofundador de una de las redes sociales más grandes y problemáticas del mundo, con uno de los músicos más exitosos de las últimas décadas, Jay-Z.

Dorsey confirmó este jueves su entrada al mundo de las plataformas de streaming de música al adquirir una participación mayoritaria en Tidal, el emprendimiento del rapero estadounidense Jay-Z, por 297 millones de dólares en efectivo y acciones de la compañía. El servicio de streaming, que desde su llegada al mercado ha estado muy rezagado contra competidores como Spotify, Apple Music y Amazon, se integrará a la oferta de soluciones que ofrece Square, la compañía de pagos digitales de Dorsey. En 2016, Tidal informó haber alcanzado los 3 millones de suscriptores, una cifra que no ha vuelto a actualizar desde entonces.

En su nueva asociación con una tecnológica de Silicon Valley, Tidal quiere convertirse en una herramienta para acercar a los músicos con sus fans y facilitar herramientas para la venta de mercancía y otros canales que los artistas puedan explorar. Esto también hará a Jay-Z, el fundador de la disquera y ahora compañía de entretenimiento Roc Nation y productor de una larga lista de éxitos musicales, en un miembro de la junta de Consejo de la tecnológica ubicada en San Francisco, California.

Tidal fue lanzada en 2015 luego de que Jay-Z y los artistas Alicia Keys, Win Butler y Regine Chassagne (de Arcade Fire), Beyoncé, Calvin Harris, Claudia Leitte, Clifford “T.I.” Harris, Coldplay, Daft Punk, Deadmau5, Jack White, Jason Aldean, J. Cole, Kanye West, Madonna, Nicki Minaj, Rihanna, Damian Marley, Indochine, Lil Wayne y Usher y Shawn Carter, adquirieron un servicio de nombre Wimp por casi 52 millones de dólares.

Además de su carrera como rapero y megaproductor estrella, Jay-Z ha incursionado en una larga lista de negocios como marcas de ropa, equipos de basquetbol profesional y en Armand de Brignac, una marca de champaña asociada con el conglomerado de lujo LVMH del poderoso Bernard Arnault. También ha hecho inversiones en algunas startups de tecnología como Uber, Jetsmarter, Impossible Foods y Alchemy Insights. Y su más reciente inversión fue en la compañía californiana Therabody, un fabricante de dispositivos médicos, concretada el mes pasado. La revista Forbes en 2019 calculó el valor de su fortuna en 1,000 millones de dólares y hasta lo puso en una portada con el multimillonario Warren Buffet.

Con la misma visión aspiracional del hip hop y las calles violentas de Nueva York, Jay-Z ha seguido explorando nuevas oportunidades de negocio. En febrero, Dorsey y Jay-Z anunciaron la creación de Btrust, una fundación que busca financiar el desarrollo del bitcoin como una “moneda de internet”. Con Btrust, el dúo quiere impulsar las criptomonedas y montarse en la ola tecnológica del momento, como lo han hecho Gene Simmons, de KISS, el rapero Snoop Dogg y Elon Musk.

Jack Dorsey y Jay-Z quieren reflotar Tidal a partir de la narrativa y el discurso propio de Silicon Valley, con muy pocas aproximaciones a lo que de verdad importa con el servicio: la música y los artistas, en un momento además donde los creadores luchan por mejores retribuciones y un nuevo marco para el pago de regalías en las plataformas digitales. Si así será el futuro inmediato de Tidal, más enfocado en la intersección entre las startups tecnológicas y las personalidades mediáticas, la música seguirá en segundo plano y, con mucha seguridad, Tidal seguirá perdiendo la guerra del streaming.

antonio.becerril@eleconomista.mx

Antonio Becerril

Coordinador de operaciones de El Economista en línea

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