En una reunión de un Consejo Ciudadano para el Desarrollo de la Industria Automotriz de Nuevo León en el 2017, surge la idea de crear una asociación que significara el nacimiento de un clúster para gestionar sus iniciativas. Recibe fondos de más de 85 empresas asociadas y de 1 a 2 millones de pesos de parte del gobierno del Estado para sostener su oficina con personal propio.

Lo sustantivo consistió en compartir información, datos sobre las mejores prácticas, colaboración para resolver problemas técnicos o atacar oportunidades planteados en reuniones mensuales. En estos 10 años han visto crecer el número de empleos de 43,000 a 85,000 puestos de trabajo bien pagados.

Uno de los problemas a resolver fue la falta de personal técnico, el de mayor demanda era el técnico en mantenimiento electromecánico. El Comité definió el perfil ideal, buscó entre las escuelas y universidades, la que mejor lo cubría para desarrollar en conjunto con la Universidad de Nuevo León el programa TecMec. Desde el 2008 que comenzaron han egresado 600 técnicos, vía 25 grupos y 35 empresas.

Esta carrera surgió por necesidad, para cubrir la demanda de operarios calificados para manejar equipos costosísimos.

Investigado por el IMEF para su ponencia anual: Invertir para transformar a México, se encontró que son puestos de trabajo de calidad, bien remunerados, donde un recién egresado gana más de 25,000 pesos mensuales, porque dará mantenimiento a maquinaria que vale cientos de miles de dólares.

Han generado la llamada Infraestructura para la industria, creando las carreras de Diseño Automotriz en el ITESM y la Universidad de Monterrey, diplomados de Ingeniería de producto y una maestría interinstitucional.

En abril del 2016 se inauguró el Centro de simulación y diseño, al que llaman DRIVEN para formar ingenieros en diseño, integrando nueve competencias técnicas, así como para desarrollar trabajos de ingeniería en beneficio de los miembros del clúster.

La inversión inicial fue de 30.6 millones de pesos aportados por cinco empresas fundadoras a 50% y el otro 50% por la Secretaría de Economía a través de Programa de Apoyo para la Mejora Tecnológica de la Industria de Alta Tecnología.

Entender que a mayor educación mejores salarios tiene evidencias. Un cuadro elaborado por el IMEF a partir de datos de productividad del Inegi muestra que los salarios promedio con educación alta, media y baja en industrias como la de telecomunicaciones son de 81,000, 31,000 y 20,000 pesos. No es la única: con educación media en información en medios masivos paga 25,000 pesos, lo mismo que en las industrias metálicas.

Compare usted, en la industria de Preparación de Alimentos, con educación alta, media y baja se pagan 11,000, 7,000 y 3,000 pesos. Es la séptima parte de lo que se le paga a alguien con educación baja en Telecomunicaciones, y para los de educación alta es la octava parte. Así nos podemos seguir, con industrias que hoy progresan basadas en la colaboración que generan los clústeres industriales.

El clúster automotriz de Irapuato invierte en la educación de estudiantes pagando parte de su salario y otra parte la paga la empresa en un modelo de educación híbrido que mitiga los riesgos de la formación de pasivos laborales.

La investigación del IMEF plasmada en la Ponencia 2017 también encontró lo madura que se encuentra la metodología para detectar la posible formación de clústeres industriales, pero requiere inversión de tiempo y dinero en la investigación especializada.

El Sistema Nacional de Investigadores debe asumir ese papel, puede pasar de 26,000 investigadores a 300,000, pero sembrados en empresas dedicadas a facturar innovación, sería el requisito para su permanencia.

El escaso valor agregado de actividades como el comercio paga salarios de 9,000 pesos para personas con educación alta, más de 6,000 para los de educación media y 3,000 pesos para los de menor escolaridad. En este sector y en la preparación de alimentos persiste la informalidad.

Para el IMEF es importante destacar la trascendencia de generar empleos con salarios mejor pagados por su contenido intelectual, lo cual requiere invertir en su desarrollo, y puede ser posible con una política industrial que fomente la inversión para innovar. La necesidad nos obligará a ello.

*Presidente del Comité Técnico Nacional de Competitividad y coautor de la Ponencia IMEF 2017: Invertir para Transformar a México.

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