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“Intervenciones en la infancia que determinan nuestra conducta financiera de adultos”
“Las cadenas del hábito son demasiado ligeras para sentirlas hasta que son demasiado pesadas para romperlas”. Warren Buffett
Con frecuencia las personas se preguntan qué pueden hacer para modificar y mejorar sus hábitos financieros. Como en muchos otros aspectos de la conducta humana, gran parte de los procesos que pueden conducirnos a mejores hábitos y mejores decisiones en distintos ámbitos de nuestra vida, pueden ser los financieros o incluso los de salud. Estos tienen una etapa formativa fundamental durante la infancia.
Ello no implica, por supuesto, que no podamos modificar nuestros hábitos en la edad adulta, pero de acuerdo con muchas investigaciones, la formación de ciertos hábitos en la infancia puede crear condiciones estables que pronostican un mejor desempeño en la edad adulta.
De acuerdo con el estudio “The Impact of Childhood Social Skills and Self-Control, Training on Economic and Noneconomic Outcomes”, de Algan, Beasley y otros, existe una relación entre las habilidades sociales y de autocontrol que puedan ser entrenadas durante la infancia, con el comportamiento económico y no económico futuro que se presenta en la edad adulta.
En esta investigación se analizó información recabada en comunidades en Montreal durante los años ochenta, con niños entre 7 y 9 años, particularmente de zonas urbanas de ingreso bajo. Lo anterior, a partir de programas específicos que se dieron en dichas comunidades con el fin de entrenar a los niños en habilidades sociales y de autocontrol.
De acuerdo con el estudio, una evaluación de los niños en su futuro como adultos, encontró que la intervención en la infancia tuvo un impacto importante en el desarrollo de habilidades “no cognitivas”, relacionadas con el autocontrol. Específicamente con los mecanismos de control de la agresión y del control del nivel de atención, así como de habilidades llamadas prosociales, relativas a la confianza; si bien, no mostraron efectos significativos en otras habilidades como la autoestima o el altruismo.
El estudio continuó analizando el efecto de esas intervenciones en la infancia en el comportamiento de largo plazo, en la educación y la entrada al mercado laboral y otras condiciones de vida adulta como el estado civil y las características del gasto de los participantes
Se encontró que los niños participantes en esos programas durante la infancia, mostraron un comportamiento en la adolescencia favorable en relación con temas de autocontrol y de confianza, y que estos efectos persistieron durante las etapas subsecuentes de adultos jóvenes, mejorando tanto su nivel educativo como el aprovechamiento de la educación.
El efecto de estas intervenciones en la infancia también fue notorio en otros temas, como los relacionados con el ahorro, la estructura de gasto e incluso con la menor participación en actividades criminales, asociada en gran medida a la continuación de los estudios de educación media e incluso superior.
Lo anterior pone de manifiesto la importancia que, desde el sector privado, pero particularmente desde la política pública, se enfatice la urgencia y necesidad de crear programas qué generan modelos de intervención que favorezcan conductas y hábitos en la infancia que tendrán un impacto en la vida futura y adulta de las personas.
Lo anterior resulta relevante, además, porque este estudio fue aplicado sobre niños de comunidades de bajos ingresos, sobre los que se podría suponer que existe una predeterminación mayor a situaciones financieras futuras negativas, derivadas de su origen socioeconómico.
Necesitamos reforzar los mecanismos conductuales en la infancia que ayuden a las personas a tener conductas que favorezcan en su edad adulta, mejores probabilidades de bienestar financiera.

