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Opinión

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Grito de libertad

Ya basta de gritar un día y callar el resto del año, es hora de que nuestro grito de libertad se traduzca en hacer, en vigilar y en defender el valor más grande que nos ha sido dado con la vida.

Uno de los gritos más comunes en estos días, además de ¡Viva México!, es ¡Viva la libertad!, acompañado por supuesto de una exaltación a los héroes que nos dieron patria.

¿Realmente sabemos lo que gritamos? ¿Qué tan libre es México? ¿Conocemos la historia, quiénes son esos héroes y qué hicieron por nosotros? Desafortunadamente pareciera que el orgullo patrio sólo se manifiesta cada cuatro años cuando juega la selección mexicana en el Mundial y en septiembre de cada año; el resto del tiempo predomina el egoísmo y la indiferencia.

Más allá del gasto excesivo que generan las celebraciones para los gobiernos municipales, estatales y federal (en el 2012 y el 2013 la celebración en Palacio Nacional nos costó a los mexicanos más de 15 millones de pesos) estas fechas deberían ser ocasión no sólo para recordar y celebrar sino también para entender qué significa ser verdaderamente libres y qué costo tuvieron que pagar las generaciones que nos antecedieron para conquistar la libertad (aun con sus deficiencias y siempre en riesgo, pero sin duda en condiciones más favorables que hace 100 o 200 años).

La actitud indiferente, apática y resignada de millones de mexicanos la mayor parte del tiempo se traduce en la falta de un cambio sustancial que nos lleve a ser una sociedad realmente madura, orgullosa de su pasado, consciente de su presente y optimista de su futuro; una transformación de fondo que aún está pendiente porque nos falta entender y valorar la libertad y asumir la responsabilidad de cada uno de nuestros actos.

Cuando gritamos ¡Viva la libertad! se nos olvida que libertad y responsabilidad son dos caras de la misma moneda, que la libertad no está garantizada y que si no vigilamos y cuestionamos permanentemente corremos el riesgo de perderla en menos de una generación. Recientemente aprendimos que la libertad no es un regalo sino un trofeo para quienes tienen el valor de defenderla.

Ya basta de gritar un día y callar el resto del año, es hora de que nuestro grito de libertad se traduzca en hacer, en vigilar y en defender el valor más grande que nos ha sido dado con la vida. Sólo así podremos honrar la memoria de aquellos héroes amigos de la libertad que a lo largo de la historia han sido tan escasos y que, sin ellos, no tendríamos mucho de lo que hoy damos por hecho. Soy optimista.

Twitter: @armando_regil

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