El objetivo esencial de la administración consiste en planificar, organizar e invertir eficientemente los recursos de una organización, para obtener el mayor beneficio económico posible, en un marco de legalidad. Desde lo público, los gobiernos estatales y municipales, así como el federal, son los encargados de administrar nuestros impuestos con la finalidad de otorgarnos servicios que deberían ser de calidad.

Para lo anterior, la planificación en el sector público es un ejercicio importante, ya que, año con año, las entidades gubernamentales reciben presupuestos que siempre resultan insuficientes ante las infinitas necesidades sociales. Es básico e indispensable que dichas entidades realicen un adecuado ejercicio para la priorización del gasto y así, cumplir, en la medida de lo posible, las expectativas de los ciudadanos.

Pero en muchas administraciones ha privado la improvisación, dando como resultado: el desastre financiero. hoy en día, varios municipios, a consecuencia de pésimas gestiones, están en bancarrota. Así sobreviven, así transitan y los únicos paganos son sus habitantes. Esto es muy grave; se trata de gobiernos plagados de incompetencia, cuyos titulares actúan como defraudadores profesionales. Su desvergüenza alcanza niveles inconcebibles.

Los municipios tienen una elevada responsabilidad al ejercer bolsas millonarias de recursos, ya que se instituyen como factor para el desarrollo regional. Aunque no todos tienen la misma fortuna.

En este contexto, recientemente platiqué con empresarios del Estado de México que fueron proveedores en algunas demarcaciones y a quienes les deben cantidades considerables de dinero. Me compartieron su preocupación ante el relevo de las presidencias municipales el próximo 1º de enero, pues los dejarán en cartera vencida. Inaudito.

Los emprendedores son hombres y mujeres entusiastas que invierten sus recursos generando empleos. Tributan impuestos, aportan al desarrollo colectivo, corren riesgos financieros y, en el ejercicio de su actividad comercial, deciden arriesgarse y confiar en los gobiernos. Los empresarios celebran contratos y de buena fe, en muchos casos, otorgan créditos con la certeza de que les van a pagar.

Esos empresarios mexiquenses hoy están desconcertados, otros, verdaderamente alarmados, pues pusieron en juego todo su patrimonio. Algunos pagan, agobiados, el servicio de los empréstitos que adquirieron para servir a los gobiernos municipales, pero pareciera que nada de ello importa a los alcaldes deudores, ya que, a punto de separarse del cargo, sencillamente dicen no tener dinero para liquidar las deudas.

Y entonces me pregunto: ¿en dónde quedó el ejercicio de planificación?, ¿cómo es posible que una administración municipal compre más de lo que puede pagar?, ¿es correcto que un gobierno genere la quiebra de sus proveedores?

Se trata de un problema complejo. Muchos políticos lo están convirtiendo en una práctica generalizada, victimizan a los empresarios imponiéndoles cargas del gasto público a través de créditos incobrables. Lo hacen ante la complacencia de un sistema jurídico que no los criminaliza y que les permite seguir con sus carreras, disfrutando de la impunidad.

Varios de esos empresarios, en las recientes elecciones, aun en contra de sus convicciones, votaron por una opción diferente, así pasaron la factura por la agresión premeditada que algunos alcaldes perpetraron en su contra. Pero deben ir más allá, deben alzar la voz y señalar públicamente a quienes abusaron de su confianza en detrimento del patrimonio y bienestar de sus familias. Por su parte, los legisladores deberían promover reformas que ayuden a erradicar estos abusos.

ErnestoMillán

Columnista

Molinos de Viento

Licenciado en Derecho por la Universidad Autónoma del Estado de México. Maestro en Dirección y Gestión Pública Local por la Unión Iberoamericana de Municipalistas. Ha ocupado diferentes cargos en gobierno federal, estatal y municipal por más de 20 años. Es Secretario Técnico del Consejo Consultivo de la Federación Nacional de Municipios de México (Fenamm) y Consejero Jurídico de la Comisión Unidos Contra la Trata A.C.