(Primera de tres partes)

La tasa de adopción de las prácticas de agricultura de conservación (AC) en México ha sido lenta, a pesar del apoyo técnico disponible en el país (notablemente del Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo). Hay aproximadamente 1 millón de hectáreas de AC en 25 millones de hectáreas (ha) de tierra cultivable y, por tanto, el potencial para la expansión de la AC es muy amplio.

Una de las organizaciones que promueven la AC es FIRA (Fideicomisos Instituidos en Relación con la Agricultura) y sus esfuerzos son especialmente fuertes en la región del Bajío.

El Bajío comprende las tierras relativamente bajas de los estados centrales de Querétaro, Guanajuato, Aguascalientes y Jalisco, y se caracteriza por vertisoles profundos a una altura de 1,700 msnm y un clima semiárido con 600 a 800 mm de precipitación anual. Un pilar económico de la región es la producción de legumbres y hortalizas bajo riego como la lechuga, fresa, papa, brócoli y coliflor para el mercado de EU. La región se beneficia del TLCAN (Tratado de Libre Comercio de América del Norte) y ha empezado a preocupar a la industria de producción de legumbres en el estado de California que era dominante.

Sin embargo, el principal interés de FIRA es el sector del pequeño productor que es dominante en el Bajío, donde básicamente cuentan con 5 a 15 ha por familia y se producen dos cosechas por año. El cultivo de verano es sorgo o maíz y la rotación invernal es con trigo o cebada. El empleo de insumos es alto (con aplicaciones de N hasta 400 kg/ha/ciclo) y el recurso agua (especialmente de acuíferos subterráneos) está disminuyendo rápidamente, con abatimientos del manto freático de 3 a 5 metros por año. Los rendimientos están alrededor de 8 a 12 t/ha para maíz y sorgo y 5 a 7 t/ha para trigo y cebada. La siembra con cero labranza no presenta problemas y se practica comúnmente con sembradoras especializadas en siembra directa fabricadas en México. No obstante, las grandes cantidades de residuos y rebrotes de sorgo después de la cosecha de los cultivos de verano se perciben como problemas por los agricultores, lo que ha impedido que la labranza de conservación se incremente en el ciclo otoño invierno, ya que prefieren preparar el terreno (barbecho y rastreo), en lugar de aplicar técnicas de manejo de residuos, que el sistema de L-C ha desarrollado con éxito.

En noviembre del 2013, el Centro de Desarrollo Tecnológico (CDT) Villadiego, Guanajuato (CDT Villadiego: www.cdtvilladiego.infored.mx), celebró 25 años de desarrollo y promoción de opciones de agricultura sostenible de la región y fui privilegiado en aceptar una invitación a presentar una perspectiva global de la AC para pequeños productores a los 1,350 asistentes al evento.

Después del foro fue posible visitar a varios agricultores practicantes de la AC y discutir con ellos de primera mano algunos de sus problemas y sus métodos para superarlos.

En dos entregas subsecuentes a la presente nota explicaré las principales características de la aplicación del método según las etapas productivas. Asimismo, las principales experiencias obtenidas y las recomendaciones pertinentes, de igual forma el papel que FIRA ha desempeñado en la adopción de dicho método de producción.

*Esteban Michel Ramírez es jefe de Departamento en el CDT Villadiego en FIRA. La opinión es responsabilidad del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA. ?emichel@fira.gob.mx