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Estado del conocimiento y “alfabetismo” financiero en nuestro país
En ocasiones la población de un país tiende a subestimar sus habilidades, en este caso, financieras.
Una buena vida es la que se inspira en el amor y es guiada por el conocimiento.
Bertrand Russell, filósofo británico.
En muchos temas, los mexicanos tendemos a creer que nuestro país se encuentra peor que la mayoría. Y aun en este tipo de visión no somos únicos; existen muchos estudios que muestran cómo la mayoría de los ciudadanos de distintos países se tienden a calificar peor de lo que califican a otros países y viceversa.
Cuando hablamos de temas relacionados con las prácticas financieras, también generalmente pensamos que en México nos encontramos en peores niveles que los del resto del mundo. Sin embargo, la realidad es que México no se encuentra muy lejos de algunos indicadores de ahorro respecto de países con mayores niveles de desarrollo.
Alfabetismo financiero, en línea con el promedio
En reportes con datos obtenidos por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), el porcentaje de los ahorros de los hogares en relación con los ingresos disponibles de los mismos (con datos al 2015) son similares en México a países como Austria, Australia y Holanda y superiores incluso a Estados Unidos y al promedio de la región europea en su conjunto.
Uno de los elementos que se analiza para comprender la que a conducta financiera se refiere, de acuerdo con estudios de la propia OCDE, es el nivel de “alfabetismo” (financial literacy) financiero, el cual se mide, entre otros medios, a través de la prueba PISA; entendiendo este “alfabetismo” como la combinación de conciencia, conocimiento, habilidades, actitudes y comportamientos financieros, necesarios para tomar decisiones sólidas y alcanzar el bienestar financiero individual.
En la medición de un índice desarrollado por la propia organización, se incorporan elementos de conocimiento actitudes y comportamientos financiero, en los que México se encuentra ligeramente por debajo del promedio de los países pertenecientes al G20, pero arriba de países similares como Brasil, India, Argentina e Italia.
Pero más allá de pensar que nuestro país es peor o mejor que otros, para mejorar en el largo plazo la situación financiera de los hogares en nuestro país, es fundamental conocer el detalle de cuáles aspectos resulta crítico atender.
En promedio, del total de países del grupo G20, sólo 52% de los adultos alcanza el mínimo deseable de seis de nueve de comportamientos que presumiblemente debería tener la población para mantener una conducta financiera sana.
Los temas fundamentales de conocimiento financiero se refieren en el estudio, a la comprensión de los efectos de la inflación, el cálculo de tasas de interés (simple y compuesto), así como la comprensión del riesgo asociado a una inversión.
En cuanto a conocimiento financiero, México resultó particularmente mal calificado en la capacidad para calcular un interés simple sobre un ahorro y en el cálculo de un interés compuesto.
Ello refleja la notable debilidad del sistema educativo de nuestro país en temas matemáticos, que consecuentemente se traslada a la capacidad de comprensión de las elementales matemáticas asociadas a las finanzas personales.
En cuanto a conducta financiera, otro de los elementos en los que México salió sensiblemente mal calificado, es el relativo a cuántas de las personas declaran que, en sus hogares, se toman las decisiones financieras a partir de un presupuesto. También resultó mal calificado en cuanto a la frecuencia con la que se revisan los temas financieros del hogar y al establecimiento de metas financieros de largo plazo y las decisiones y acciones que permitan alcanzarlas.
Del análisis de esta información debe preocuparnos que la falta de una adecuada capacidad de planeación financiera, derivada de problemas de alfabetización financiera, se suma en nuestro país a la debilidad de los ingresos de muchas de las familias, lo que crea condiciones propicias para el surgimiento de crisis recurrentes en los hogares en el manejo de sus finanzas, impidiéndoles alcanzar un mínimo de bienestar financiero en el futuro.
El autor es politólogo, mercadólogo, especialista en economía conductual y director general de Mexicana de Becas, Fondo de Ahorro Educativo. Síguelo en Twitter:
@martinezsolares

