Se rumora que las conferencias matutinas del presidente Andrés Manuel López Obrador se están convirtiendo en un viacrucis para los miembros de su gabinete, específicamente para quienes cotidianamente lo acompañan.

Como todo evento presidencial, tal actividad requiere horas de preparación, sobre todo para la elaboración de la información que cada día utiliza el primer mandatario. La integración de datos demanda mucho tiempo a los secretarios, quienes además atienden las responsabilidades inherentes a sus cargos, por lo que cotidianamente terminan de trabajar después de la medianoche y sólo unas horas después deben estar en Palacio Nacional, acompañando de nuevo al titular del Ejecutivo.

Quien ha estado inmersa en esta dinámica es la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, connotada jurista, exministra de la SCJN, que si bien, gracias a su talento ha tenido una extraordinaria carrera, sus logros no han sido exclusivos de sus méritos, pues por más de dos décadas se vio favorecida por la clase política en turno, de la que gozó fabulosos privilegios.

La secretaria Sánchez Cordero tiene 72 años y, si bien es cierto que ha trabajado mucho durante toda su vida profesional, también es verdad que jamás lo había hecho al ritmo que lo hace actualmente, por lo que ya se especula que tiene la intención de renunciar al cargo y regresar a su curul en el Senado de la República.

Dicen que esta posibilidad ha ilusionado al subsecretario de Gobernación, Zoé Robledo, quien supone que él podría ser ungido como nuevo secretario, lo cual no parece sencillo, ya que, en la Subsecretaría de Derechos Humanos, de esa misma dependencia, se encuentra un hombre de toda la confianza del presidente de la República, el licenciado Alejandro Encinas. Es por ello que no se debe descartar la posibilidad de que él ocupe la vacante que pudiera dejar la exministra Olga Sánchez Cordero.

El subsecretario Encinas tiene una trayectoria política ejemplar, pues entre otros cargos importantes fue secretario general de Gobierno del extinto Distrito Federal del 2003 al 2005 y fue jefe de Gobierno del 2005 al 2006, en sustitución de Andrés Manuel López Obrador.

Lo anterior hace patente la confianza que el actual presidente de la República siempre ha depositado en Alejandro Encinas, quien además de ser un buen servidor público, también ha sido un notable legislador.

Si la secretaria Sánchez Cordero renuncia, será la primera baja atribuida a la edad de los miembros del gabinete y a la extraordinaria (mas no eficiente) carga de trabajo que tienen.

Es verdad que las conferencias del primer mandatario consolidan un canal de comunicación directo con la ciudadanía, pero se están tornando en un ejercicio excesivo y desgastante, que bien podría realizarse dos veces a la semana.

Por otra parte, quien debe estar contento porque ya no será convocado a Palacio Nacional por las mañanas es Alejandro Gertz Manero, quien a sus 79 años fue nombrado fiscal General de la República, cargo que podrá ocupar hasta que cumpla 88 años. Es increíble suponer que en este país no hubo candidatos jóvenes y profesionales para ocupar esa fiscalía. Lástima.

@Ernesto_Millan

Ernesto Millán

Columnista

Molinos de Viento

Licenciado en Derecho por la Universidad Autónoma del Estado de México. Maestro en Dirección y Gestión Pública Local por la Unión Iberoamericana de Municipalistas. Ha ocupado diferentes cargos en gobierno federal, estatal y municipal por más de 20 años. Es Secretario Técnico del Consejo Consultivo de la Federación Nacional de Municipios de México (Fenamm) y Consejero Jurídico de la Comisión Unidos Contra la Trata A.C.