Hoy estoy casi tan contento como el día en que un amigo, que es físico teórico, me regaló la primera temporada de la serie The Big Bang Theory.

Y digo "casi", porque la serie es muy divertida y el motivo de mi felicidad de hoy no lo es tanto: de pronto, navegando medio a ciegas, me tropece con el blog del científico asesor de los escritores de la serie. Y, con una avalancha de recuerdos, me sentí como cuando era joven.

Me explico:

El post al que entré hace referencia a un episodio en que Sheldon (si no saben quién es Sheldon es que no han visto la serie, y deben ir a hacerlo ahora y dejar de leer) explica por qué no se pueden hacer hormigas gigantes para usarlas como medio de transporte.

La imagen del poste es, claro, de la película Them!, misma que yo vi de niño (no cuando se estrenó, es del 54 y yo no soy tan antiguo) en la vieja Cineteca Nacional, la que se quemó, un día que creo que me fui de pinta con mi primo y mi tía.

David Saltzberg, el asesor científico, procede a explicar un poco más sobre por qué una hormiga gigante no puede vivir y, claro, cita revelador el ensayo de JBS Haldane On Being the Right Size que todos los biólogos que tuvimos un poco de interés por la física, o viceversa, y nos sentimos pioneros por ello hemos leido.

Haldane, por cierto, es un biólogo evolucionista, igual que Richard Dawkins, el principal defensor de la idea que el Papa sea arrestado en cuanto pise Inglaterra por ocultar a curas pederastas, propuesta con la cual, debo decirlo, estoy de acuerdo.

También, el blog de Saltzberg me confirmó la razón de mi gusto por la serie, además de su buen humor: tiene bases científicas sólidas, a diferencia de casi todas los programas y películas de las que los protagonistas nerds son fans, como Star Trek o Star Wars.

Por cierto, acabo de recordar cómo llegué al blog, fue a través de este interesante artículo de New York Times.