En la conferencia del pasado sábado, el subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell, insistió de manera enfática en que la última oportunidad para reducir los casos de Covid-19 era que las y los mexicanos se quedaran en su casa.

Lo hizo con una claridad y una fuerza que antes no había estado presente en los mensajes del gobierno, que a lo largo de la pandemia se ha comunicado de manera contradictoria y tratando de minimizar el problema.

Al día siguiente el presidente, en línea contraria a lo que plantea su equipo de salud, siguió con sus giras y encuentros, violentando las normas de sanidad.

El presidente con su acción no sólo sabotea la política de salud de su gobierno, sino que con su ejemplo dice a la sociedad que no tiene por qué encerrarse en sus casas, que no debe de hacer caso a lo que dicen las autoridades.

En la medición de medios, el mensaje del sábado de López-Gatell sólo lo vio o escuchó 1.0% de la audiencia. En cambio, el presidente está en todos los medios y a todas horas. Su penetración es muy grande.

Lo que haga o deje de hacer el presidente es el real mensaje que se envía a la sociedad. Y ahora es muy claro: “Yo no me encierro en casa, entonces ustedes tampoco necesitan hacerlo”.

Hay epidemiólogos y comentólogos que han insistido en la irresponsable manera de actuar del presidente. Él no hace caso y sigue igual. Su equipo de salud asume que frente al mal ejemplo del presidente nada puede hacer y calla.

El domingo pasado, en su gira por Sinaloa, el presidente grabó un video en el hotel donde se hospedó en Culiacán, que luego subió a las redes. En él explica por qué sigue en sus giras.

De manera textual dice: “¿Saben qué quieren los conservadores? Que yo me aísle. Imagínense, no habría conducción (...) O sí habría conducción de ellos, porque en política no hay vacíos de poder, los vacíos se llenan y eso es lo quieren para que se apoderen ellos de la conducción de manera irresponsable”.

Y añadió que “los conservadores quisieran no sólo que me apartara y que desapareciera, quisieran que fracasara la Cuarta Transformación que estamos encabezando, pero no les vamos a dar el gusto”.

A las afirmaciones del presidente surgen muchas preguntas: ¿Se siente tan débil que si unos días deja de hacer giras su gobierno se va a caer? ¿Quiénes son esos conservadores tan poderosos que están tramando un complot contra él? ¿Dejar las giras por un tiempo abre un vacío real de poder en su gobierno? ¿A través de las giras se conduce al país?

Las declaraciones del presidente hablan de un mandatario que se siente muy débil, de un gobierno que se asume como frágil y que en cualquier momento se puede caer. Ése es el mensaje que desde Culiacán transmitió quien está a cargo de la conducción del país.

Rubén Aguilar

Asesor Político

Convicciones

Licenciado en filosofía, maestro en sociología y doctor en ciencias sociales por la Universidad Iberoamericana (Campus Santa Fe, México). Tiene estudios de comunicación en el ITESO (Guadalajara, Jalisco) y de desarrollo institucional en el INODEP (París, Francia). De 1966 a 1979 estuvo en la Compañía de Jesús.