Al momento de escribir esta columna los casos verificados de COVID-19 en el mundo suman casi dos millones. Dos millones entre tres millones de pruebas. Ciento veinticinco mil muertos. Se dice fácil. Algunos noticieros lo anuncian como quien recita un marcador deportivo. ¿Cuánto tiempo tardaremos en ajustarnos a la nueva realidad?

Ian Bremmer es un científico político especializado en política exterior estadounidense, estados en transición y riesgo político global. Fundador del Grupo Eurasia, sus cápsulas de análisis y entrevistas en GZERO Media (YouTube) resultan invaluables para dimensionar los alcances de esta crisis global que es la pandemia de coronavirus.

Bremmer intenta responder, en su World in 60 seconds cuándo volverán las cosas a la normalidad. La pregunta es complicada: “El estado de normalidad no va a volver cuando empecemos a regresar al trabajo”.

Explica, que esta es la crisis (económica, sanitaria, social) más grande que verá nuestra generación: la mayor desde la segunda guerra mundial. “No es cuestión de que se dé el banderazo y los negocios abran y se recupere la economía. Hará falta mucho estimulo gubernamental y fiscal para que sobrevivan”. 

Cito a Bremmer: “Mientras no haya una vacuna es muy improbable que la gente vaya a confiar ir a eventos deportivos, conciertos, bares, restaurantes o llevar a sus familias a Disney. Va a tomar mucho tiempo. Se necesita una vacuna distribuida globalmente para que eso suceda. Y eso va a tomar mínimo un año”.

Para los mercados emergentes (México entre ellos), será mucho más complicado. Bremmer no es nada optimista para el escenario mexicano sin apoyos a las empresas y a los ciudadanos; mucho menos tratando de ser austero.

En China, relata Mark Wetton, empresario estadounidense que tiene ahí su empresa, la cuarentena implica tener en el teléfono un App monitoreado por el gobierno. Ahí debes anotar tu temperatura corporal mañanas y noches (obligatoriamente). El App que rastrea si estuviste en contacto con alguien que se enfermó, o en un área de riesgo (Google y Apple están trabajando en un equivalente). El App  te da luz verde si puedes salir de casa, amarilla si tienes restricciones parciales o roja si debes quedarte en aislamiento. “Si salgo de mi departamento, escanean el App y me toman la temperatura en la salida a la calle y al entrar al supermercado”.

En Europa se empieza a discutir la necesidad de pasaportes de salud, físicos o electrónicos. Necesarios para volver a trabajar o viajar, no digamos cruzar fronteras. Un pasaporte que indique si tienes vacuna (nadie tiene todavía) o si se te aplicó la prueba de anticuerpos y tienes inmunidad. Es el momento en que todos los amantes de las teorías de conspiración ven confirmados sus peores delirios.

No es un tema de control social (aunque pudiera usarlo así un gobierno autoritario), sino de confianza. Nadie querrá disparar una nueva epidemia que paralice a la población, mate a miles y hunda la economía. Todos tendremos que tener más cuidado.

En el supermercado, hace un par de horas, “la radio en el súper” cambió por un mensaje que informa a los clientes las medidas sanitarias de la empresa: su personal usa mascarillas y guantes, se desinfectan los carritos. También se pide a los clientes que usen tapabocas para realizar su compra: “Para su seguridad y la de los demás, y puesto que los asintomáticos también pueden contagiar a otro, le pedimos que usen mascarillas”. El súper acata la nueva recomendación de la OMS antes que el gobierno mexicano.

Los comerciales de radio que invitaban a ganar viajes. Los anuncios de eventos masivos: conciertos o partidos de futbol. Los mítines políticos con acarreados. Los correos basura de Carnival Cruise Line. Los mercados populares en cuaresma. ¿Se han vuelto todos obsoletos en una realidad que necesita establecer nuevos parámetros de confianza?

La normalidad, al final, implica más cosas: ¿Volveremos a saludarnos de mano? ¿A usar efectivo? ¿A abrazar y besar a los amigos?

Twitter @rgarciamainou

Ricardo García Mainou

Escritor

Las horas perdidas

Estudió Ciencias de la Comunicación con especialidad en Radio y Televisión Educativa en la Universidad de las Américas Puebla.

Ha escrito, editado, traducido y diseñado para diversas publicaciones literarias, periodísticas y especializadas: locales y nacionales (Libros de México, Revuelta, De viaje, Cinéfila, La masacre de Cholula, etc.).