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Opinión

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El mundo fifí

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Foto: Reuters

Miguel González Compeán

Cuando un mexicano, como el Checo Pérez, gana el primer lugar del Gran Premio de Sakhir Grand Prix (Bahréin) uno se pregunta, ¿Qué hace diferente o igual a ese mexicano del resto de los que AMLO quiere tratar como deficientes? La verdad es que, en cierto sentido, en nada.

El Checo, ha pasado 10 años en un esfuerzo enorme que no es sólo manejar a velocidades de hasta 300 km por hora, o más. Tiene que conjuntar un plan para buscar patrocinadores. Convencer de que vale la pena apoyarlo. De que su nombre significa algo, pero, sobre todo, que es capaz de reunir un equipo que en los términos estrictos de las reglas de competir, es capaz de entregar resultados. El mejor resultado después de todo este tiempo es el primer lugar en le Gran Premio.

AMLO, podría decir lo mismo, pero se cuida de no haber felicitado a un mexicano de su logro fifí (hasta esta hora domingo 11 de la noche), aunque él mismo es producto de años de esfuerzo y de lucha para ser el primer lugar del gran premio por la presidencia de México. Finalmente, él también lo logró. ¿Cuál es la diferencia entre uno y otro?

Me parece que el presidente confunde fines con niveles, no con medios. Si uno lucha por los pobres es edificante, si uno gana en la Fórmula Uno, es fifí. Es decir: sin importancia. Cuando, en realidad, en uno y otro ámbito hay un esfuerzo y una lucha similar.

Ver el mundo así, tiene consecuencias. Se aprecian, desde las perspectivas personales logros que deben reconocerse y otros que no. Ninguno es tan edificante como el mío, diría el Presidente. Los demás logros son menores y pueriles. Llenos de nimiedades y superficialidades. Las de los ricos son menos importantes que las mías aunque cuesten un esfuerzo similar. Aunque las personas tengan que sacrificar vida personal y proyectos en aras de un objetivo lleno de futuro y de orgullo.

En medio de todo ello, sin embargo, siempre esta la ley. Este dictado que obliga y que es molesto a los tiranos y a los que siempre tienen la razón, sin importar las circunstancias. Por cortesía y obligación, Checo Pérez, debería ser considerado atleta de alto rendimiento. Ya no hay fideicomiso que lo apoye y la ley obligaría a otorgarle un subsidio, pero como está en un deporte fifi, jamás lo recibirá. Puede que no lo necesite, es cierto, pero conforme a Ley debería y tendría derecho. Así de contundente es la Ley. No depende del gusto del que gobierna, sino de lo escrito que nos da sentido y orden para gobernar. Nada menos y nada más.

Miguel González Compeán

Ensayista e interesado en temas legales y de justicia. actualmente profesor de la facultad de derecho de la UNAM.

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