Cuando se habla de un check-up la referencia es regularmente a una revisión física para detectar oportunamente las enfermedades que pudieran poner en peligro la vida; en este caso, el de una mujer es una inversión que ayuda a preservar la salud, mejor la calidad de vida y el rendimiento laboral.

Pero, ¿por qué hacer referencia a un check-up de la mujer? Hay que empezar por la radiografía de cómo las mujeres administran sus finanzas personales ya que, según la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera, seis de cada 10 mujeres no llevan registros de sus gastos; 76% admitió hacer compras no planeadas al mes y 13.6% ocupa sus créditos para pagar una deuda. Esto se traduce en que existen áreas de oportunidad para una mejora en la administración de sus ingresos.

Adicionalmente, en México las mujeres tienen un índice muy bajo de inversiones en comparación con los hombres (alrededor de 3% en la Bolsa Mexicana de Valores). Una de las razones es que no están familiarizadas con esta práctica en comparación con mujeres de otros países desarrollados, como los Estados Unidos de América (EU), en donde invertir desde muy joven forma parte de su cultura.

Lo más probable es que esos hábitos a las mujeres les lleven a tener deudas rebasadas de acuerdo con su capacidad de pago. Algunas de las principales razones por las que se endeudan son: la mala administración de su dinero, el uso excesivo de su tarjeta de crédito, el desempleo, la reducción de ingresos y los problemas de salud.

A veces, muchas mujeres le dan la responsabilidad financiera a su pareja, por miedo a tomar una mala decisión, guardando su dinero en el banco o debajo del colchón, lo que significa que no generen ganancias y con el paso del tiempo el dinero va perdiendo su valor debido a la inflación.

Un check-up financiero permite contar con información para tener la capacidad de tomar buenas decisiones, quitarse el miedo a invertir, tener confianza, autoconocimiento, crear independencia financiera y construir un patrimonio de largo plazo que genere rendimientos para cubrir gastos y planear objetivos; es decir, una buena salud financiera.

Finalmente, es importante que las mujeres hagan el hábito de ahorrar para invertir su dinero y practicarse un check-up financiero, empezando por tener bien claro el objetivo y horizonte de inversión, es decir, el tiempo en que va a necesitar ese dinero y para qué lo va a ocupar; conocer y entender los productos en los que se va a invertir, dedicándole una parte de su tiempo a la educación financiera a través de los programas que hoy en día ofrecen las instituciones financieras para saber qué productos ofrecen y conocer las maneras que existen para diversificar su inversión para reducir el riesgo o bien, acercarse a un especialista en inversiones para que el dinero no se quede en el colchón y la inversión le permita comprar algo sin remordimiento.

La autora es SVP del área de Client Strategy de BBVA Bancomer Asset Management.

almafernanda.esnaurrizar@bbva.com